Sunday Morning Service

Un Sermón Corto #10 – CRUCIFICADO EN CRISTO



Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Gálatas 2:20

Notas de sermón:

Introducción: Crucificado espiritualmente, porque sólo los dos ladrones fueron crucificados con El. Cuando somos crucificados con Cristo por la fe en él, debemos rendir completamente todo deseo y ambición egoísta a la perfecta voluntad de Dios. Todo pecado surge del deseo de agradarse a sí mismo, y esto es lo que debe ser crucificado con Cristo en la entrega a la voluntad de Dios antes de que la salvación pueda dar fruto. es un proceso continuo porque la naturaleza pecaminosa, la cual ha sido crucificada con Cristo, todavía reside dentro de la carne, la cual todavía está viva (ver Romanos 7:18-25). Muchos cristianos, creen que su salvación ya está asegurada, con el solo hecho de creer en Cristo, no hace falta nada más porque ya Él pagó por sus pecados en la cruz. el mundo está lleno de personas que profesan a Cristo, se bautizan, se hacen miembros de una congregación, pero no siguen y viven para Cristo. Satanás y todos sus demonios conocen acerca de Cristo Jesús. Los poderes de las tinieblas creen que Él es el Hijo de Dios, pero nada de esto les salvará. Nada de esto les salvará porque ellos se rebelaron en contra de Dios y su futuro está ya definido. Todo cristiano sabe que tiene un Dios todopoderoso, quien vela por el bienestar de sus hijos, pero manteniéndonos en santidad. El señor nos ha hecho la promesa que nos guardará de todo mal, es necesario obedecerle y tener la confianza que él está con nosotros, en este tiempo de pandemia mantengámonos unidos a El para que este veneno no nos toque, ( veneno de la palabra latina virus; corona virus ) Ninguna enfermedad  nos  puede cerrar nuestra relación con Él” Tenemos que  volver a nuestras raíces, a las de la Escritura, sobre lo que realmente significa ser Iglesia. Unidos a Cristo venceremos. Nosotros somos la Iglesia y ningún ser humano, ni nadie puede detener esta Iglesia, excepto por nosotros mismos”.

“ Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20

El cristianismo es morir a uno mismo. Algunos ven esta afirmación como algo muy difícil de realizar. Vamos a analizar que es estar crucificado con Cristo.

I.                     Ahora Estamos en Cristo.

  1. La frase en Cristo tiene varias connotaciones, no tiene un significado solo.

Estamos en el Plan Eterno de Dios: Efesios 1:4 nos dice:  Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

Ese versículo viene a ser así un sólido y maravilloso fundamento de la fe cristiana para toda alma en el mundo. De esa manera, toda alma puede decir, en la plena confianza de la fe cristiana: Fue en Cristo que fuimos predestinados… a fin de que nosotros seamos para alabanza de su gloria (v. 11-12) “[el Hijo de Dios] me amó”. “Se entregó a sí mismo por mí”. “Con Cristo estoy juntamente crucificado” y me escogió para estar en El.

  1. Durante la vida de Cristo en la tierra. 

En toda la vida de Cristo en la tierra, desde su nacimiento hasta su ascensión al cielo, para Dios nosotros estábamos en Cristo, lo que hizo Cristo, Dios también lo contó como si nosotros también lo hubiéramos hecho. Estuvimos en el pensamiento de Dios, Dios lo tomó como si también hubiésemos pasado por todo lo que Cristo pasó, porque El fue nuestro representante. La obediencia de Cristo, fue considerada como que nosotros también la hubiéramos obedecido. -así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos- Romanos 5;19. Estando en Cristo nuestros pecados también le pertenecen a Cristo: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5:21) La unión con Cristo ya no puede ser algo simplemente en la mente de Dios. Hemos sido muertos y resucitados con Cristo, tenemos la vida en Cristo, todas nuestras acciones pueden ser hechas en Cristo, todos los creyentes juntos son un cuerpo en Cristo. Cuando nacimos de nuevo, Dios nos puso en Cristo. No podíamos hacer esto nosotros mismos, pero Dios lo hizo por nosotros. Ahora estamos en Cristo.

II.             Cristo está en nosotros.

  1. Jesús habla de una segunda relación cuando dijo: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5. No solamente es verdad que estamos en Cristo, sino; que también El está en nosotros, para darnos poder para vivir la vida cristiana. “ Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Gálatas 5:20. El factor que determina si alguien es creyente es si Cristo está en él. Existe un estar real y personal de Cristo en nosotros, no respetar esta verdad sería descuidar la gran fuente de fuerza espiritual que tenemos dentro de nosotros. Tener en cuenta esto destruye nuestro orgullo, nos hace depender de Cristo, y nos da gran confianza, no en nosotros mismos, sino en Cristo obrando en nosotros. Cuando hacemos algo por uno de nuestros hermanos en Cristo es como si lo hiciéramos para El, por eso nuestra fe debe demostrarse en actos de amor para con todos los que son puestos en nuestra vida para bendecirles.    b.   ¿Qué hace Jesucristo cuando le permitimos que viva en nosotros? ¿Empieza a vivir nuestra vida por nosotros? ¿Empieza a tomar decisiones por nosotros?

La Palabra de Dios dice claramente que nosotros debemos ser el templo en el que habita Dios (2 Corintios 6:16). Pero, ¿Cómo viven Dios y Cristo en nosotros? Es por medio del Espíritu Santo (Romanos 8:9-11). Por lo tanto, el grado en que Dios y Jesucristo moren en nosotros depende del grado en el que sigamos la guía del Espíritu Santo y utilicemos su poder para realmente llegar a ser como Dios el Padre y Jesucristo, en cuanto a su naturaleza, su carácter, su espíritu, sus actitudes, y su amor.  Jesucristo estará en nosotros sólo en la misma medida en que busquemos hacer de su forma de vida nuestra forma de vida—caminar como Él caminó y vivir como Él vivió (1 Juan 2:6). La Palabra de Dios también llama a esto despojarnos del viejo hombre y revestirnos del nuevo (Efesios 4:22-24). Estar en Cristo es participar de todo lo que Cristo es y de todo lo que Él hizo.

III.           Somos como Cristo.

  1. Un tercer aspecto de la unión con Cristo es nuestra imitación de él.  “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” 1 Corintios 11:1 Nuestra vida debe reflejar lo que Cristo fue en su vida al fin de darle honor en todo lo que hacemos. Cristo en mi cuerpo o por vida o por muerte. Filipenses 1:20. El apóstol no sólo predicó esta doctrina como deben de creer, pero deben llevar una vida tal como debe uno vivir. Sin embargo, Cristo es nuestro ejemplo perfecto, las acciones y la conducta de los hombres, como se relata en las Escrituras, se debe seguir solamente en la medida en que son como las de él.
  2.  Charles H. Spurgeon dijo “Que el principal sermón de tu vida lo predique tu conducta”. Este dicho era una norma indiscutible en la vida de Pablo. Como predicador del evangelio, Pablo vivía de acuerdo a él, para que sus palabras estuvieran en armonía con sus acciones. Como ministro del evangelio, sabía que tenía la responsabilidad de conducir a otros a los pies de Cristo, y sus acciones podían ser un puente o tropiezo para ese fin. Como cristianos somos responsables de tener un buen testimonio que alienten a otros a seguir a Dios. La imitación a la que Pablo nos conduce es a como el imita a Cristo, pues en eso esta basada toda enseñanza cristiana, en como imitar, duplicar o repetir a Cristo en nosotros, lo cual únicamente es posible por la acción del espíritu Santo en nuestra vida, sin el podríamos intentarlo, pero no tendríamos la fortaleza para lograrlo, muchos han intentado en sus propias fuerzas hacerlo, pero tarde o temprano ven su fracaso. Llegar a ser como Cristo es un proceso de crecimiento largo y lento.
    La madurez espiritual no es instantánea ni automática; es un desarrollo gradual y progresivo que llevará el resto de su vida. Nuestra transformación espiritual en cuanto al desarrollo de carácter de Jesús se completará cuando Jesús vuelva.
    Cuando al fin podamos ver a Jesús perfectamente, llegaremos a ser exactamente como él. Jesús quiere hacernos como él mismo antes de llevarnos al cielo. Este es nuestro privilegio maravilloso, nuestra responsabilidad inmediata y nuestro destino final. Ahora bien, las Escrituras nos enseñan que sea en tiempos de paz o tribulación, hemos de ser como Jesús en toda nuestra manera de vivir. Hay escasa diferencia si decimos que estamos con Cristo o que Cristo está en nosotros, porque ambas frases representan la misma verdad. Cristo prometió: «donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18:20), y: «estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo» (Mt 28:20). El morir con Cristo implica también el vivir juntamente con El, porque el apóstol Pablo lo dice:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.

Que Dios le siga usando y si no ha aceptado a Cristo como su Salvador, le invito a que lo haga hoy y El le recibirá en su Reino Celestial.  

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .