Sunday Morning Service

El Sermón de la Mañana #4 – La Santificacion



Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.”

1 Corintios 1:30

Notas de sermón:

El creyente que permanece en Cristo, no practica el pecado, sino muy al contrario, lo rechaza y lo rehúye. El hijo de Dios ha recibido una nueva naturaleza, y ya no puede, ni desea vivir una vida pecaminosa. La santificación es un estado de separación para Dios. Todos los creyentes entran en este estado cuando son nacidos de Dios, en Juan 17. En el verso 16, el Señor dice, “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” Y esto está antes de Su petición: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”

La santificación también se refiere a la experiencia práctica de esta separación en Dios, siendo el resultado de la obediencia a la Palabra de Dios en la vida de uno, y ha de ser buscada fervientemente por el creyente (1 Pedro 1:15 y Hebreos 12:14). Así como el Señor oró en Juan 17, la santificación comprende la separación de los creyentes para el propósito por el cual fueron enviados al mundo: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.” (v. 18,19).  La santificación es sinónimo de santidad, la palabra griega para ambos significa “una separación.” Primero, una separación posicional definitiva en Cristo al momento de nuestra salvación. Segundo, una santidad práctica progresiva en la vida de un creyente mientras aguarda el regreso de Cristo. Y finalmente, una separación eterna del pecado cuando lleguemos al cielo.

Pero ahora llegamos a una parte de la aplicación de la redención que es una obra progresiva que continúa a lo largo de nuestra vida en la tierra. Es también una obra en la que Dios y el hombre cooperan, cada uno en un papel diferente. Esta parte de la aplicación de la redención la conocemos como la santificación: La santificación es una obra progresiva de Dios y del hombre que nos lleva a estar cada vez más libres del pecado y que seamos más semejantes a Cristo en nuestra vida real.  Wayne  Grudem lo define asi:

I      DIFERENCIAS ENTRE LA JUSTIFICACIÓN Y LA SANTIFICACIÓN.

JUSTIFICACIÓN
– Posición legal
– Una vez para siempre
– Es por completo obra de Dios
– Perfecta en esta vida
– Igual para todos los cristianos
SANTIFICACIÓN
– Condición interna
– Continúa durante toda la Vida
– Nosotros cooperamos
– No es perfecta en esta vida
– Más en unos que en otros

la santificación es algo que continúa a lo largo de toda nuestra vida como cristianos. El curso ordinario de una vida cristiana involucrará el crecimiento continuo en santificación, y es algo en lo que el Nuevo Testamento nos anima a que le prestemos atención y nos esforcemos en conseguirlo.

II.                                    ETAPAS DE LA SANTIFICACIÓN

1. LA SANTIFICACIÓN TIENE UN COMIENZO DEFINIDO EN LA REGENERACIÓN.

Un cambio moral definido tiene lugar en nuestra vida en el momento de la regeneración, porque

Pablo habla acerca de: «Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo» (Tit 3: 5). Una vez que hemos nacido de nuevo no podemos continuar pecando como un hábito o estilo de vida (1A Jn 3: 9), porque el poder de la nueva vida espiritual dentro de nosotros nos guarda de ceder a la vida de pecado.

2. LA SANTIFICACIÓN VA AUMENTANDO A LO LARGO DE LA VIDA.

Aunque el Nuevo Testamento habla de un comienzo definido de la santificación, también lo ve como un proceso que continúa a lo largo de nuestra vida cristiana. En general este es el sentido primario en el que se usa hoy santificación en la teología sistemática y en la conversación cristiana: Aunque Pablo dice a sus lectores que han sido liberados del pecado (Ro 6: 18), y que están «muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús» (Ro 6: 11), él, no obstante, reconoce que el pecado permanece en sus vidas, de modo que los insta a que no permitan que reine en ellos y cedan al pecado (Ro 6: 12-13). Su tarea, por tanto, como cristianos es crecer más y más en la santificación, de la misma manera que antes habían crecido cada vez más en el pecado. «Hablando en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana.

3. LA SANTIFICACIÓN SE COMPLETARÁ EN LA MUERTE (PARA NUESTRAS ALMAS) Y CUANDO EL SEÑOR REGRESE (PARA NUESTROS CUERPOS).

Debido a que el pecado todavía permanece en nuestros corazones, aunque nos hayamos hecho cristianos (Ro 6: 12-13; 1a Jn 1: 8), nuestra santificación nunca se completará en esta vida. Pero una vez que morimos y vamos a estar con el Señor, entonces nuestra santificación se completará en un sentido, porque nuestras almas quedarán liberadas del pecado y serán perfectas.

III.                 DIOS Y EL HOMBRE COOPERAN EN LA SANTIFICACIÓN.

Dios obra en nuestra santificación y nosotros también, y trabajamos por el mismo propósito. No estamos diciendo que tenemos participaciones iguales en la santificación o que ambos trabajamos de la misma forma, sino solo decimos que cooperamos con Dios en formas que son apropiadas a nuestra condición de criaturas de Dios, Y el hecho de que las Escrituras enfatizan el papel que nosotros tenemos en la santificación (con todos los mandamientos morales del Nuevo Testamento), hace que sea apropiado enseñar que Dios nos llama a cooperar con él en esta actividad.  Puesto que la santificación es sobre todo obra de Dios, es apropiado que Pablo orara diciendo: «Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo» (1a Ts 5: 23). Una de las funciones específicas de Dios el Padre en la santificación es su proceso de disciplinar a sus hijos (vea He 2: 5-11).

Pablo les dice a los filipenses: «Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad» (Fil 2: 13), indicando así algo de la manera en que Dios los santificaba, haciendo que desearan tanto su voluntad como dándoles el poder para cumplirla. El autor de Hebreos nos habla de los papeles del Padre y del Hijo en la bendición familiar: «El Dios que da la paz. Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén» (He 13: 20-21).

El papel de Dios el Hijo, Cristo Jesús, en la santificación es, primero, que él ganó nuestra santificación. Por tanto, Pablo podía decir que Dios hizo a Cristo «nuestra sabiduría -es decir, nuestra justificación, santificación y redención» (1a Co 1:30). Le invitamos a que atienda el llamado de Cristo Jesús para gozar de su santidad y participar de la vida Eterna. Hoy es el día para hablar con Él.

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