Sunday Morning Service

El Sermón de la Mañana #7 – La Balanza de Dios



Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.”

Daniel 5:27

Notas de sermón:

En el comercio en general, es conocida la importancia de una balanza para el pesaje de diferentes tipos de materiales, desde los más livianos hasta los más pesados. Esta tiene que ser precisa, para garantizar que el consumidor pague el precio justo y no sea engañado. Incluso, esa fue una de las órdenes del Propio Dios a Su pueblo, para que no hubiera injusticia en medio de él. Belsasar fue el hombre al cual Dios se refirió como a aquel que fue pesado en Su balanza de Justicia, y hallado falto. Este rey, según su estimativa personal, estaba aprobado por sus súbditos, a fin de cuentas, había ocupado el trono que había pertenecido al gran Nabucodonosor. Pero, a los ojos de Dios, Belsasar estaba reprobado y a punto de perder su reino y la vida. El mundo ve solo acciones, pero Dios pesa intenciones, o sea, Él ve lo que hay por detrás de cada actitud del ser humano. (Blog de Edir Macedo) ¿Cómo estaríamos, como saldríamos si hoy fuésemos pesados por la balanza del Dios de Justicia? A lo mejor ante la balanza (opinión) humana nos encontramos muy bien. Porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues el hombre mira lo que esta delante de sus ojos”. Y por esto yerra fácilmente en sus juicios, “Mas Jehová mira el corazón”. (1º Samuel 16:7; Juan 7:24.)  Hay pecados que se publican y hay pecados que se hacen en oculto. (Salmo 19:12.) También hay hombres sinceros, aunque malos, porque no ha habido quien les enseñe una mejor manera de vivir; y hay hombres hipócritas con apariencia de buenos. (Eclesiastés 8:14; Mateo 23:25-28.) Pero todo esto se descubre cuando somos sometidos a la Balanza de Dios.

I.                     ¿DONDE FUE PESADO BELSASAR?

Job 23: 10 Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.

Al decir que Dios nos probará como se prueba el oro, es decir que Dios nos pasará por su balanza para observar si somos aprobados en nuestro carácter moral y estado espiritual. Que nuestra forma de vivir este en el nivel de lo establecido por nuestro Dios. Nuestros actos, nuestras palabras, hasta nuestros más secretos motivos, todo tiene su peso en la decisión de nuestro destino para bien o para mal. Podemos olvidar nuestros actos, pero no por eso dejan de testificar en nuestro favor o en contra. En el día de la balanza las vidas de todos los que hayan creído en Jesús pasan ante
Dios para ser examinadas por él.  Belsasar no fue pesado en la opinión propia, en ella no se hallaba falto, ni en la pública, por los banquetes que daba era querido. Ni filosofía, eran reyes Filósofos. Puesto en la balanza de Dios, sus pérdidas fueron totales. El rey Belsasar   se dedicó a pecar pensando que nunca le sucedería nada, pero a Dios nada se le pasa por alto, Pablo le dijo a los Gálatas “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”.  (Gálatas 6: 7, 8). Usted nunca piense que Dios no se da cuenta de lo que usted hace, hay que tener mucho cuidado que donde quiera que usted se meta ahí le ve Dios (Salmo 139: 7 – 12)

II.                   CONSECUENCIA Y ADVERTENCIA DE LA PRUEBA.

Aunque muchos denigren a Dios por permitir todo lo que pasa en el mundo, nada de lo que hoy sucede es su culpa, sino la consecuencia nefasta de las malas decisiones del hombre al pecar, dado que toda acción trae sus consecuencias como una ley natural.

Daniel había aconsejado y ayudado a Nabucodonosor, pero aquí era ya imposible aconsejar y ayudar. Se pronuncia juicio sin esperanza.

CUANDO DIOS PERMITE QUE ALGUIEN LLEGUE A UN CARGO O LE DA UNA MISIÓN, PERO ESA PERSONA EN LUGAR DE OBEDECER A DIOS, LE DA LA ESPALDA, DE LA MISMA MANERA QUE SE LO DA, SE LO ARREBATA, PERO NO SIN PAGAR UN ALTO PRECIO POR ELLO.

Belsasar estaba Orgulloso bebía ante todos, Tenemos que confesar que también nosotros hemos sido hallados faltos. Recordemos las primeras diez pesas, para Dios y del prójimo, con los diez mandamientos.  Estos preceptos tienen una razón de ser muy profunda y que están de acuerdo a nuestra naturaleza y son para nuestro bien; y, sobre todo, tienen una gran belleza, pues son una expresión y un reflejo de Dios, de su “manera de ser”, rechazando esos preceptos es al mismo Dios que rechazamos. Y en vez de modelarnos según Dios nos modelamos según lo contrario.

el amor para Dios se define en términos de obedecer su Ley. 

Si bien es cierto que las consecuencias de la desobediencia a Dios trae condenación y muerte, existe una forma maravillosa dada también por Dios para darnos salvación, perdonar nuestros pecados y darnos la Vida Eterna, y es a través de Jesucristo.

III.                                               CRISTO NUESTRO REFUGIO.

Dios es nuestro lugar seguro cuando necesitamos protección de algo. Conocer a Dios como nuestro refugio nos permite confiar en Él con mayor libertad. No debemos temer a las situaciones o personas que amenazan nuestro bienestar, ya sea en un sentido físico o espiritual. No hay ninguna situación a la que nos enfrentemos que esté fuera del control de Dios, así que siempre el mejor lugar para estar es junto a Él. “Torre fuerte es el nombre del Señor; a él correrá el justo, y será levantado” (Proverbios 18:10). Es nuestro refugio en donde somos grandemente exaltados por encima de toda tristeza, pandemias, pobreza, sobre enfermedad, sobre adicciones, sobre el dolor y la desesperación, donde podemos vivir con gran regocijo al haber salido de nuestra cautividad.  (Lucas 15:5; Fil. 4:4) 

Ahora ante tanta violencia, pecado, maldad, y pruebas, y el covid 19 parecería que nuestra alma no halla esa paz que deseamos. Las preocupaciones, las enfermedades, los conflictos y las dificultades en la vida son tan fuertes que no hallamos quietud en este agitado caminar. Nuestra alma necesita paz y reposo.

las calumnias que a veces podemos sufrir de parte de personas perversas pueden desmoralizar nuestra vida y agitar nuestra alma, llevándonos a la ansiedad y preocupaciones. Pero Jesucristo, nuestro Protector, conoce bien la maldad de aquellos que quisieran muchas veces hacernos daño, y al mismo tiempo conoce cuanto puede afectarnos eso. Jesús nos llama a regocijarnos ante las pruebas, y que, si el afán nos acongoja, debemos orar a Dios dando gracias por lo que sucede, y Dios nos brindará de Su paz para nuestra mente y nuestro corazón. Jesucristo satisfizo la Justicia de Dios y vino a salvarnos, en su sangre suple toda necesidad, el pagó nuestra deuda. Acepte al Señor Jesús y el le ayudara a que cuando sea pesado sea hallado justo y no falto.

conclusión

Toda decisión que tomemos afecta el que Dios pueda hacer algo por nosotros, así que haga todo lo que pueda para que Él tenga la justificación para proceder. Dedique todas sus fuerzas a seguir Sus caminos. Acepte y viva en el ambiente de Su gracia y amor. Un mundo de bendición le aguarda, sólo está a la distancia de una oración de arrepentimiento y de algunas decisiones sabias. Bendiciones.

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