Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.
Marcos 4:35
Pastor Juarez
Notas de sermón:
La invitación de Jesús hacia los discípulos también es una invitación para nosotros: De confiar que el que nos llama a cruzar, también irá con nosotros. “Vamos al Otro Lado” es más que cambiarse de un lugar a otro. Es una invitación a una experiencia de fe donde Jesús promete ir con nosotros suceda lo que suceda y donde podemos estar seguros que si Él nos invita a ir al otro lado, y nosotros tenemos confianza, llegaremos porque El no nos invitaría a “vamos al otro lado” sino estaba seguro de llegar al otro lado. Si no aceptamos la invitación de ir al otro lado, nunca podremos llegar con nuestras propias actitudes, algunos piensan que pueden hacerlo por si solos, quieren llegar al otro lado porque tienen una mejor manera de hacerlo porque ir con Cristo es muy difícil. Satanás ha sido muy astuto en hacernos creer que el compromiso de ir con Cristo es más difícil y que nosotros podemos llegar al otro lado cuando nosotros pensamos que es el tiempo adecuado.
I. DEJANDO LA MULTITUD Marcos 4:36
La invitación a pasar al otro lado a sus discípulos es que este otro lado es el lado gentil.
“Y despachando la multitud” (v. 36). Es fácil dejarse seducir por la comodidad, y difícil alejarse de una multitud favorable. Jesús a la multitud ya le había mostrado Su compasión y ya les había instruido acerca del Reino de los cielos en las parábolas, pero ahora las despide ya que a los únicos que llevará para mostrarles quien es Él, es a los discípulos, notemos que a pesar de que había más barcas en el lugar, ellos se subieron a la barca donde Jesús estaba enseñando y en esa es en la que partieron.
Jesús, sin embargo, se alejaba de la multitud para orar o llevar a cabo su obra en otro lugar. Nos es difícil dejar la comodidad, amigos del mundo, costumbres, deseos insanos. Veamos la pregunta que Pedro hizo a Jesús en una oportunidad: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Esta pregunta que hace Pedro nos hace pensar en lo que los cristianos realmente ganamos por seguir a Cristo, aunque realmente parece una pregunta fuera de contexto, e inoportuna, merece su respuesta y es nuestro Señor Jesucristo quien le da una rotunda respuesta. Lo cierto es que seguir a Cristo tiene muchas recompensas, pero la mayor es la vida eterna. Hay personas que no siguen a Cristo porque creen que perderán mucho; dicen no ser capaces de renunciar a su vida de placeres y vanagloria que este mundo ofrece, pero lo cierto es que todo lo que tienen es efímero y nada podrán llevarse a la eternidad, en cambio lo que Cristo ofrece es eterno y de gran valor. Las multitudes se quedan en la orilla. Jesús no nos deja solos, y nos dice: pasemos al otro lado Él va con nosotros. El que quiere pasar, se despide de todo, el que quiere pasar arriesga, solo así puede pasar. Hay gente que nunca se atrevieron a cruzar el río, nunca miraron hacia adelante, siempre han ido viendo para atrás, no quieren dejar la multitud. Tiene que tomar la decisión de dejar la multitud. Necesitamos un guía para explorar un nuevo territorio, de lo contrario nos podemos perder y sufrir muchos percances e incluso la vida. Debemos seguir las instrucciones del guía al pie de la letra, aun así, él también puede equivocarse como ser humano.
En cambio, podemos seguir a Jesucristo el Señor depositando en él todo nuestro corazón pues él sabe muy bien a donde nos lleva… Jesús le ha visto a usted desde antes de nacer (como se lo dijo a Jeremías: “desde antes que te formases en el vientre te conocí”), el Señor le ha visto a usted desde su infancia y juventud, y en el momento preciso se acercó a su corazón y le ha llamado o le está llamando en este momento. Por amor se ha ocupado de usted, él ve claramente para que, ha sido formado. No hay mejor decisión que seguir a Aquel que nos lleva a la vida eterna, no hay mejor camino que el que nos libra del castigo y la confusión eterna. Eso es lo que ganamos con Cristo.
II. LOS QUE NO QUIEREN CRUZAR Marcos 4:37
Ellos se encontraban en Capernaúm y cruzarían el Mar de Galilea para llegar al otro lado, a la región de Gadara que está a una distancia de unos 12 Km. Si Jesús dijo que pasarían al otro lado del mar, eso iba a pasar sin importar las circunstancias que se interpusieran. Lo que Dios dice siempre se cumplirá.
Cuántas veces nos ha sucedido que nos detenemos por las circunstancias difíciles que vivimos, pero son cosas visibles, lo terrenal, por los pensamientos de duda que al unirlos todos forman como una enorme pared para que no continuemos y nos hacen detener en nuestro caminar con Jesús. A cualquiera de nosotros nos puede suceder, así como a los discípulos en la barca que, en medio de la madrugada, estando aún oscuro de repente se presentan los problemas, llega la adversidad a nuestras vidas, familia, ministerio, congregación, incluso a nuestro país. En esos momentos que no vemos la solución a las dificultades podemos dar lugar al enemigo de nuestras almas con pensamientos de duda, confusión porque el temor nos paraliza y neutraliza cualquier acción que intentemos realizar. Creemos que podríamos fracasar y preferiríamos no ser parte del grupo, algunos no están dispuestos a pagar el precio de sufrir tormentas, pero no se han dado cuenta que ha habido muchas tormentas que ha calmado Él Señor, y algunas son provocadas por nosotros mismos y otras han sido naturales. Siempre hemos querido probar el fruto, pero nunca preparar la tierra y sembrar. Los seguidores de Cristo también se enfrentan a la oposición del mundo. «Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Timoteo 3:12). Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;
Jesús no prometió a Sus discípulos que todo sería fácil para ellos; todo lo contrario: prometió que tendrían pruebas en este mundo (Juan 16:33). «¡Pero confiad!». Les dijo: «Yo he vencido al mundo».
III. GRACIAS A DIOS PASAMOS AL OTRO LADO. Marcos 5:1
Cuando Cristo nos hace el llamado a pasar al otro lado, a veces no entendemos que es lo que está pasando, tendemos a pensar en que es solo un impulso que Dios nos pone para seguirle, pero creemos que es algo igual a nuestro mundo secular, que empezamos algo y pronto lo dejamos porque nos aburre, o porque no es de nuestro agrado, y cambiamos de rumbo para empezar algo nuevo, algo que nos da una emoción diferente. Pasar a la otra orilla es siempre arriesgado, muy arriesgado. Es la situación misma del riesgo por cambiar, por cosas nuevas, y no acomodarnos en el siempre he sido así, o el siempre se ha hecho así, o como puede ser de otra manera. Pero la vida en Jesús nos enseña que cambiar es vivir. Que perder es igual a ganar. Que cuando nos movemos, avanzamos, es avanzar al objetivo de Cristo. Es lo mismo para aquellos pescadores que seguían a Jesús, que para nosotros, seamos lo que seamos y que también queremos seguir a Jesús. Y es que la tormenta y las olas están llenando de agua nuestras barcas, tomando en cuenta que son una bendición cuando Jesús va con nosotros. Y es que nos da la oportunidad de medir nuestra debilidad, y de buscar a Jesús, de llamar a Jesús, de despertar a Jesús, para darnos cuenta que con él, y sólo con él, nada ni nadie puede darnos miedo. Y viendo que la fe consiste en esto, en asombrarnos y admirarnos, y preguntarnos: ¿Quién es este que hasta los vientos de nuestros problemas y el mar tormentoso de todas nuestras inseguridades lo obedecen, y porque lo obedecen, con él siempre estamos a salvo? El mensaje del Señor para nosotros hoy es este: “pasemos al otro lado”, vamos a otras experiencias, porque al otro lado hay un camino en el que veremos liberaciones, sanidades, resurrecciones mediante la predicación del evangelio, el cual es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Dios ha permitido las “tormentas” en nuestra vida para demostrar su poder, su autoridad y su cuidado, para que nuestra fe sea fortalecida.
1 Juan 5.4 RVR60
4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. Gracias a Dios hemos pasado al otro lado. Hay personas que le tienen miedo a lo que la gente opine, o lo que otro pueda pensar, al hombre o la mujer que DIOS llama no tiene que temerle a nada ni a nadie porque si DIOS es el que le llama Él le va a respaldar, es como el caso de David que batalló contra el gigante aun cuando otros le temían. Jesús había dicho que terminarían el recorrido del otro lado del mar, y así fue como finalmente sucedió, como dice Marcos 5:1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos, por lo que podemos concluir que todo lo que Dios dice siempre se cumple. Es hora de cambiar, de ir a otro lugar, de subir a otro nivel en nuestra vida de cristiano y puede ser que las condiciones no parezcan ser las más favorables y puede ser que en medio del camino se desate una terrible tormenta y peor aún, puede ser que en medio de todo, el Señor se acueste a dormir en nuestra zozobrante barca. Pero ¿Quién es el que va con nosotros en la barca?, nada menos que el Dios Todopoderoso. Si Él nos dijo “ pasemos al otro lado ” no lo hizo en singular, no nos dijo “ pasa al otro lado ” dijo PASEMOS .
Conclusión: No tengan temor, pongan su confianza en Dios, Él dijo pasen al otro lado y así sucederá, el mal tiempo pasará y vencerán, independiente de lo fuerte que sea la adversidad.
Somos más que vencedores en Cristo Jesús, ya tenemos la victoria en Su vida, en Su Palabra y en Su sangre preciosa. Confía en Dios, tú vas a pasar al otro lado. A pesar de las amenazas, de las persecuciones, y de las advertencias de satanás, debemos seguir adelante porque nadie ha sufrido ni sufrirá más de lo que Jesús sufrió cuando se sacrificó por nosotros. En medio de una sociedad corrupta y violenta, nosotros seguiremos llevando a cabo los planes del Señor. Él no nos obliga, pero nadie tiene el derecho de prohibirnos que le sigamos a Él. Entregue su vida a Cristo y acepte la invitación a pasar al otro lado.
