Blog diario

LA FUERZA DE DIOS

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Filipenses 4:13

By Pastor Juárez

Dios quiere que pongamos a funcionar nuestra fe, lo cual requiere un esfuerzo de nuestra parte. Todo lo que viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas… Eclesiastés 9:10 Hay oportunidades en que nuestro ánimo decae y nos sentimos defraudados porque las cosas no están saliendo como habíamos pensado. Pero no escuchamos la voz de Dios; porque nos sumergimos en el vórtice de las preocupaciones.

Un padre andaba construyendo una casa y le pidió a su hijo que le ayudara. -Hijo, tráeme aquellas piedras grandes para que yo pueda seguir edificando -le dijo. El hijo fue a cumplir con lo ordenado por su padre e intentó levantar las piedras, pero no pudo con ninguna. Volvió a donde estaba el padre y le informó de que no podía con aquellas piedras. El padre le insistió, diciéndole: -Hijo, prueba con todas tus fuerzas y verás que sí puedes. -Padre, ya lo he intentado, lo hice con todas mis ganas y no pude -respondió el muchacho. -Inténtalo otra vez -insistió el padre-, pero hazlo con todas tus fuerzas. El hijo, obediente, volvió al lugar donde se hallaban las piedras y probó con una, pero no pudo, Probó con otra, y sucedió lo mismo. Regresó y le dijo al padre lo que había sucedido: -Padre, -dijo con lágrimas en los ojos-, probé con todas mis fuerzas y no pude levantarlas. ¡Lo siento, pero no puedo! -Hijo -respondió el padre-, yo te dije que probaras con todas tus fuerzas. Todas tus fuerzas son las tuyas más las mías y todavía no me has pedido que te ayude. Frecuentemente nos pasa esto con los desafíos de la vida y frente a las tareas que tenemos delante. Decimos que no podemos. El Señor insiste, diciéndonos que probemos con todas nuestras fuerzas, que son las nuestras más las de Dios, pero nunca las solicitamos; aunque están a nuestra disposición. 501 ilustraciones.

Si tenemos debilidades en nuestra vida recordemos que hay alguien quien nos da fuerza en los instantes de flaqueza y es el Señor por medio de su palabra. 2 Corintios1:4-5: «El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así también por el mismo Cristo nuestra consolación»

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