Sunday Morning Service

Nuevo Video: El Sermón de la Mañana #40 | La Muerte De Cristo



Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Mateo 27:45-46

Notas de sermón:

Ya es “la hora sexta” o mediodía. Una extraña oscuridad cubre toda la región “hasta la hora novena”, las tres de la tarde (Marcos 15:33).

Este misterioso fenómeno no se debe a un eclipse solar, ya que estos solo ocurren cuando hay luna nueva y ahora es la época de la Pascua, cuando hay luna llena. Además, un eclipse dura solo unos minutos y esta oscuridad dura mucho más. De modo que es Dios el que la causa.

¿Se imagina cómo se deben de quedar los que se están burlando de Jesús? Durante esta oscuridad, cuatro mujeres se acercan al madero de tormento:

la madre de Jesús, Salomé, María Magdalena y María la madre del apóstol Santiago el Menor.

I.                    FENOMENOS OCURRIDOS DURANTE LA MUERTE DE JESUS

El evangelista Mateo, por su parte, sorprende al añadir otros fenómenos prodigiosos no referidos por ningún otro evangelio: un temblor de tierra, el rajarse de las rocas, las tumbas que se abren, y los muertos que resucitan y visitan la ciudad santa de Jerusalén, apareciéndose a muchos.

De acuerdo con lo que se sabía en la antigüedad y la época medieval, un eclipse solar no podía ocurrir durante la Pascua (los eclipses solares solo ocurren en una luna nueva, mientras que la celebración de la Pascua tiene lugar durante la luna llena), esto se consideró un signo milagroso y no un evento natural.​

El astrónomo Johannes de Sacrobosco escribió, en su obra Esfera del mundo, que «el eclipse no fue natural, sino milagroso y contrario a la naturaleza». Los escritores modernos que consideran esto como un evento milagroso tienden a verlo como un fenómeno natural, como un polvo volcánico o una nube espesa, o evitan explicaciones en profundidad.

La Biblia de estudio de la Reforma, una traducción de 1988 de la Biblia tradicional, por ejemplo, simplemente dice: «Esta fue una oscuridad sobrenatural».

La imagen de las tinieblas sobre toda la tierra antes de morir Jesús conduce al libro del Éxodo donde se dice:

“El Señor dijo a Moisés: -Extiende tu mano hacia el cielo, y se extenderá sobre el territorio egipcio una oscuridad palpable. Moisés extendió la mano hacia el cielo, y una densa oscuridad cubrió el territorio egipcio durante tres días. No se veían unos a otros ni se movieron de su sitio durante tres días, mientras que todos los israelitas tenían luz en sus poblados” (Ex 10,21-23).

Estos tres días de tinieblas marcaron el comienzo de la liberación de los israelitas de Egipto, pues tras este fenómeno prodigioso, el faraón los dejó salir del país. Fue el gran día de Dios, en el que mostró su favor para con su pueblo, liberándolo de la esclavitud.

   La imagen de las tinieblas a mediodía remite también al libro del profeta Amós, que, se presentó en Samaria, capital del reino de Israel, para denunciar de parte de Dios la situación de injusticia por la que atravesaba el pueblo. Y decía:

Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo? Jehová juró por la gloria de Jacob: No me olvidaré jamás de todas sus obras. (8,4-7).

Amós invita al pueblo a esperar un día futuro, el día de la intervención definitiva de Dios para liberar a su pueblo de tanta opresión, y les da una señal:

“Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro.” Amós 8:9

Mateo encuentra, pues, en el Antiguo Testamento que el día de Dios, se anunciaría con un eclipse de sol y las consiguientes tinieblas. El astro rey se oscurecería ante la intervención de Dios.

Estas tinieblas en pleno mediodía serían el anuncio de la intervención liberadora de Dios según el Éxodo, y del juicio de Dios contra todos los opresores de la tierra, según Amós10.

    Usando estos textos, Mateo interpreta la muerte de Jesús en clave de juicio y liberación, y afirma que “desde la hora sexta hasta la nona (esto es, de 12 a 3, tres horas en total; en el libro del Éxodo, tres días) toda la tierra estuvo en tinieblas (Mt 27,45)”, identificando de este modo el día de Dios con el día en que Jesús muere en la cruz, iniciando el éxodo definitivo de la humanidad. (Jesús Peláez. Universidad de Córdoba)

II.                 SUCESOS INMEDIATOS A LA MUERTE DE JESUS

El Centurión, y los que con él guardaban a Jesús, exclamaron: “Verdaderamente este era Hijo de Dios. Mateo 27:54

Marcos dice que dijo: “Verdaderamente este Hombre era Hijo de Dios” Marcos 15:39

Es interesante que esta confesión era la que se requería como una señal de conversión a la fe cristiana, ya que el Etíope eunuco dijo: “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios” Hechos 8:37

  LA ROTURA DEL VELO Y LAS PIEDRAS PARTIDAS. Mt 27: 51

El velo. Ex 26:31-33; Lv 16:1-2. Este velo impedía la entrada en el lugar santísimo.

Cuando se rasgó el velo esto significó el fin del sistema de la ley; ahora el camino a Dios estaba abierto. Había un acceso directo al Padre a todos los que llegan a él por la fe en su Hijo, He 10:19-22.

El Lugar Santísimo, donde en figura estaba el trono de Dios, no era un lugar de gracia,  sino de juicio; es decir, nadie podía entrar en Él, sin que muriese (Lv 16:2). El escritor a los Hebreos: habla de un trono de gracia, tal es el cambio operado por la obra de Jesús. El   creyente no solo puede acercarse, sino que se le exhorta a hacerlo.

Otro incidente en la muerte del Señor fue el temblor de la tierra, las piedras que se parten y los sepulcros que se abren.

En la muerte del Autor de la vida, la conmoción cósmica se produjo. La tierra tembló bajo el peso del tremendo pecado hecho directamente contra Dios. La muerte del Salvador tiene un significado universal que afecta también a la creación.

La misma creación que gime ahora esperando la manifestación de los hijos de Dios, dará paso a una nueva creación sin pecado, sólo posible a causa de la muerte del Hijo de Dios. Sin duda aquel terremoto, inmediatamente a la voz del Señor que entregaba su espíritu debió causar conmoción a todos los que habían estado cerca de la cruz.

las rocas se rajaron y se partieron en dos. ¿Que nos quiere decir Mateo? nos quiere decir que lo más seguro sobre la tierra se vuelve frágil, tembloroso y débil. La única seguridad inconmovible es Cristo Crucificado, él permanece ante todos en la cruz por horas.

Lo único que no tembló fue la cruz con Cristo porque está firme, porque está bien afianzada. La cruz de Cristo con sus dos maderos comunica al Padre con el hombre en su palo vertical y en el palo horizontal está comunicando a los hombres con nosotros mismos.

Este es el árbol que no ha temblado y que no va a temblar nunca.

Tal vez nuestra economía fracase; quizá perdamos hasta los bienes materiales que legítimamente hemos adquirido; puede ser que decaiga nuestra salud; a lo mejor hemos perdido a un ser querido, un amigo, el esposo, el padre, el hijo.

Puede pasar que perdamos la confianza, la buena voluntad, la fe, el amor. Y aunque todo esto sucediera y si esto o algo peor que nos sucede, vuelve sus ojos a esa cruz donde está Jesús con los brazos abiertos para acogerle. Él es la única verdadera seguridad.

Si todo nos falla, él no fallará.

Si usted perdiera todo; lo único que verdaderamente usted tiene, es a él. Si todo aquello en que usted tiene puesta su confianza se derrumba, allí lo tiene a él.

Probablemente el terremoto que partió las piedras, abrió también algunos sepulcros donde estaban enterrados algunos que Mateo llama santos, en sentido de creyente, fieles a Dios.

Esta resurrección es una de las señales que Mateo registra, como manifestaciones que apuntaba al significado de la muerte del bendito Salvador.

Lo indudable es que esa resurrección, cualquiera y como quiera que sea, es señal de la victoria de Jesús sobre la muerte y de la liberación de los que le esperaban en el seno de Abraham.

Jesús es la segura esperanza de resurrección de los creyentes, la manera como los evangelistas nos refieren la muerte del Señor sugiere su veracidad histórica, fue un evento que tomó lugar en el tiempo y lugar tal cual lo registran sus testigos.

Todo esto para que la humanidad fuera salva. Y tú eres salvo, ahora es el momento de salvación, pide al Señor Jesús que te acepte, y te llene de vida abundante, oraremos para que esto suceda en tu vida.

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