Sunday Morning Service

Nuevo Video: El Sermón de la Mañana #42 | Cae Mas Rapido Un Hablador



Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.”

Lucas 22:54-62

Notas de sermón:

Pedro y Juan habían sido enviados por Él Señor para que preparasen el aposento alto donde celebrarían la pascua. Ya en la cena, Pedro se niega a que el Señor le lave los pies, en ese momento Jesús les declaró que esa noche todos se escandalizarían y lo abandonarían.

Fue en este momento en que el apóstol Pedro empezó una serie de experiencias que le llevaron a su caída espiritual.

Simón Pedro, también conocido como Cefas (Juan 1:42), fue uno de los primeros seleccionados por Jesucristo.

Era un discípulo franco y ferviente, era uno de los amigos más cercanos de Jesús, un apóstol y una “columna” de la iglesia (Gálatas 2:9). y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.

Pedro era entusiasta, obstinado, impulsivo. Pedro tenía muchas fortalezas, pero también varios defectos en su vida. Aun así, el Señor que lo escogió continuó moldeándolo.

Jesús perdona la infidelidad. Después de haberse jactado de su fidelidad, Pedro negó fervientemente al Señor tres veces. Jesús amorosamente restauró a Pedro al servicio. Pedro fue un fracaso anterior, pero, con Jesús, el fracaso no es el fin. “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo” (2 Timoteo 2:13).

I.                    PEDRO PROMETE NO ABANDONAR AL SEÑOR.

El Señor había dicho que el diablo había pedido permiso para zarandear a los apóstoles como a trigo, a lo que Pedro respondió: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Lucas 22:33 Reina-Valera 1960

Él Señor también les había dicho:  Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Mateo 26:31 Reina-Valera 1960

A lo que Pedro respondió:  Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Mateo 26:33 Reina-Valera 1960

La palabra de Dios nos enseña que Pedro le falló a Jesús por su autosuficiencia (Lc. 22:31-34, Mt. 26:69-75). Pedro fue advertido por Jesús, es importante que consideremos que Sí somos fuertes, lo somos en Cristo.

Se sintió más fuerte de lo que realmente es y por lo tanto tiene que sufrir una decepción.

Sansón nunca pensó que su amistad con Dalila le podía costar su libertad, vista y vida; siempre pensó que era más fuerte que la tentación.

El Rey David nunca pensó que caería en adulterio y que fuera capaz de ordenar dar muerte a un hombre a fin de cubrir su adulterio. Cae más rápido un hablador que un ciego o

del dicho al hecho hay mucho trecho.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Corintios 10:12 Reina-Valera 1960

Cuando Pedro debía orar en el Getsemaní, se quedó dormido. El Señor lo llevó al Getsemaní y le pide que ore con Él una hora, pero se quedó dormido. Esto se repitió tres veces. Cuántas veces los cristianos no somos sensibles al peligro en que nos encontramos, y en lugar de velar, dormimos.

Abandonó a Jesús, cuando los soldados romanos llegaron, y luego lo negó tres veces y cada vez con mayor fuerza.

II.                 PEDRO RECURRE A LA VIOLENCIA

De temperamento colérico – (Juan 18:10); Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

Cuando se encontraban en el Aposento Alto uno de ellos le dijo: Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: Basta. Lucas 22:38 Reina Valera 1960

A pesar de la incomodidad de Jesús las armas que ellos tenían. Pedro todavía traía la espada.

Si vemos a través de la historia de la humanidad, la violencia ha estado siempre presente en sus actos y pensamientos.

De hecho, algunas corrientes la defienden al decir que la violencia es instintiva, que nacimos para hacer el mal al otro.

¿Qué podemos hacer para detener esa conducta de violencia? Confiamos que la respuesta es sencilla y única: Tenemos que practicar verdaderamente el amor que Dios nos ha enseñado y que viene de Él.

Lo ideal sería romper su ciclo: «mal por mal»,

el cual tiene que ver con las actitudes del odio como la venganza, la crueldad, la enemistad, el resentimiento. ¿Qué arma portamos debajo de nuestra capa: el odio o el amor?

Si Pedro hubiese recurrido a la oración, no hubiera llegado a la violencia, cuando el creyente recurre a la violencia es que no ha estado en oración.

Para los cristianos, la forma en que piensa el mundo siempre es superada por la verdad de las Escrituras. Así que ¿qué dice respecto de la violencia?

Mateo 5:21-22

Reina-Valera 1960

21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.

22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

Got Questions nos dice: Debemos reconocer la diferencia entre el juicio santo del pecado y nuestras propias venganzas personales contra aquellos que no nos gustan, que es el resultado inevitable del orgullo (Salmo 73:6). Mientras que los hombres son más propensos a aceptar la violencia (especialmente cuando las culturas representan a verdaderos hombres como aquellos que nunca lloran, siempre tienen un plan y portan un arma), el hombre más sabio de todos los tiempos escribió, “No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de sus caminos” (Proverbios 3:31). La oración y la paciencia superan la violencia y la ira en cualquier día.

La historia de Pedro se compara a la vida de todo cristiano que descuida su vida espiritual y mide mal sus fuerzas espirituales, se lamentará su caída. ¿Por qué no aprender la lección antes de caer?

Quieres cambiar tu violencia por la paz del Señor, entrega tu vida a Cristo Hoy, porque ahora es el día de Salvación.

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