Sunday Morning Service

El Sermón de la Mañana #118 | UN VIAJE AL CIELO



Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo, era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Apocalipsis 4:1-11

Pastor Juarez

Notas de sermón:                                 

La gente está fascinada en estos días, tanto entre los cristianos como entre los incrédulos, con lo relacionado a la vida venidera. Entre los libros más vendidos están los que tratan de presuntas experiencias después o cerca de la muerte. Los programas de televisión exploran el reino misterioso de lo sobrenatural, muchas veces centrándose en ángeles y su presunta interacción con los seres humanos. Muchos, tanto de los que profesan ser cristianos como los que no, dicen haber visitado el cielo y regresado para contar sus experiencias. A diferencia de los inventos fantasiosos, extravagantes y muchas veces insensatos de los que falsamente dicen haber estado en él. La Biblia menciona la historia de dos personas que verdaderamente fueron llevadas allí en visiones. En 2 Corintios 12, el apóstol Pablo escribió que había sido trasladado al tercer cielo (la morada de Dios). Pero se le prohibió que contara lo que allí vio (2 Co. 12:4). El apóstol Juan también tuvo el inestimable privilegio de visitar el cielo. A diferencia de Pablo, a Juan se le permitió dar una detallada descripción de su visión, lo que hizo en los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis. En esos dos capítulos, Juan registró la segunda visión que vio, siendo la primera su visión del Señor Jesucristo glorificado en 1:12-17. La Biblia menciona el cielo más de quinientas veces, y otros, como Pablo (2 Co. 12) y Ezequiel (Ez. 1), escribieron descripciones del cielo. Pero la descripción de Juan en los capítulos 4 y 5 es la más completa e informativa de toda la Biblia. Llevados por el amado apóstol, se traslada a los lectores mucho más allá de las características mundanales de este reino temporal para contemplar las realidades del cielo eterno. Mediante la visión de Juan, los creyentes tienen el privilegio de ver con antelación el lugar donde vivirán por siempre. La primera aparición de la frase Después de esto (v. 1) se relaciona con la propia cronología de Juan. También denota que esta segunda visión siguió inmediatamente a la visión que tuvo Juan del Cristo resucitado y glorificado (1:9-20) y de las cartas a las siete iglesias (2:1-3:22). La frase Después de esto se emplea a lo largo de Apocalipsis para marcar el comienzo de una nueva visión (cp. 7:9; 15:5; 18:1; 19:1).

La primera sección (Apocalipsis 1:12-3:22), tuvo que ver con la visión del Hijo del Hombre en medio de los siete candeleros de oro, que tal como se nos explica en el propio texto, eran símbolos de las siete iglesias. Y así comenzó una serie de siete cartas a las siete iglesias en Asia.

La segunda sección (Ap 4:1-7:17), comienza con una puerta abierta en el cielo y una visión del trono de Dios. Después de esto veremos una serie de siete sellos que simbolizan los juicios de Dios sobre este mundo. (Escuela Bíblica) Esta puerta se describe varias veces en la biblia con:

Jesús en el bautismo. (Mateo 3:16 RV1960) Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Esteban (discípulo de Jesús). (Hechos 7:56 RV1960) y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

(Hechos 10:11 RV1960) y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;

… todos ellos vieron la puerta abierta, generalmente se encuentra cerrada, pero el cristiano tiene esa puerta a su disposición en Cristo. (Juan 10:9 RV1960) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas: Se le mostrarán cosas a Juan concernientes al futuro (que sucederán después de estas), no a los días de Juan.

A algunos les gusta interpretar lo que Juan vio, hasta Apocalipsis 19, como algo cumplido, que tuvo lugar «antes» de los días de Juan—notablemente, en la invasión romana y la destrucción de Jerusalén. Jesús le dice claramente a Juan que «le mostrará las cosas que sucederán después de estas».

Pero estos eventos aún necesitan cumplirse en un sentido literal; solo se puede decir que ya se cumplieron al señalarlos como simbólicos. Por lo tanto, tenemos lo que Jesús le mostrará a Juan, en los siguientes capítulos, como acontecimientos pertenecientes al futuro, y como predecesores de la venida y reinado de Jesús en la tierra.

la primera voz que oí, como de trompeta […] dijo: Sube acá: Muchos ven la «subida» de Juan al cielo como un símbolo del rapto de la iglesia. Juan es llamado al cielo por la voz que sonó como de trompeta, justamente como es descrito el rapto de la iglesia en 1 Tesalonicenses 4:16-17.

El patrón es significativo. Jesús ha terminado de hablar y de tratar con las siete iglesias en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, y todas las iglesias están comprendidas en estas siete. Ahora, después de lidiar con la iglesia, Jesús llama a Juan al cielo, «atrapándolo» con una voz que suena como de trompeta. Todo esto sucede antes de la gran ira, la cual será descrita al inicio de Apocalipsis 6. Mientras se desarrolla el gran juicio en la tierra, Juan —un representante de la iglesia— está en el cielo, mirando hacia la tierra.

Significativamente, la palabra «iglesia» no aparece en ningún lugar en los capítulos 4 al 19 de Apocalipsis, en los que se describe el periodo de juicio en la tierra.

Juan debe primero ser testigo de la grandeza de la gloria del Dios viviente, el Juez de todos. Él está inmediatamente en el Espíritu, su cuerpo no tiene lugar en esta gran revelación (v. 2). Dios está en el trono, pero Dios solo se revela en la persona de Su Hijo, como lo indica cada símbolo en el versículo 3. Una piedra de jaspe es clara y, por lo tanto, habla de la claridad de la verdad pura y absoluta vista en perfección en el Señor Jesús. La piedra de sardius es de un rojo intenso e indica una profunda calidez de sentimiento, ya sea de amor o de odio al mal. ¡Cuán perfectamente los vemos en el Hijo de Dios y en Su gran sacrificio en el Calvario! COMENTARIO DE LA BIBLIA DE LESLIE M. GRANT y continúa diciendo Alrededor del trono hay 24 tronos en los que están sentados 24 «ancianos», vestidos de blanco y coronados con coronas de oro. Por lo tanto, estos ancianos, aunque en una posición menor, están reinando con el Señor. No son ángeles, porque solo a los humanos se les llama «ancianos» en las Escrituras. Siendo hombres de experiencia, los ancianos son siempre en algún sentido representativos (cf. Hechos 15:6). El número 24 se divide naturalmente en dos doce, siempre indicando integridad en la administración gubernamental. Entonces deben indicarse aquí dos empresas. La única conclusión posible es que representan a los santos del Antiguo y del Nuevo Testamento, cada uno investido de una dignidad que no les era posible en la tierra. Esto es consistente con el hecho de que Apocalipsis es un libro que presenta la verdad mediante imágenes ( Apocalipsis 1:1 ) que a menudo se encuentran y definen en otras partes de la Biblia. Ser coronados con coronas de oro da a entender que han sido recompensados ​​por vidas vividas anteriormente para la gloria de Dios. El que los ancianos usen coronas de oro en sus cabezas proporciona evidencia adicional de que eran seres humanos. En las Escrituras nunca se prometen coronas a los ángeles, ni nunca se ve a los ángeles usándolas. Stephanos (corona) es la corona del triunfador, usada por los que satisfactoriamente soportaron la prueba, los que compitieron y ganaron la victoria. Cristo les prometió tal corona a los fieles creyentes de Esmirna: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (2:10). “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene”, escribió Pablo. “ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible [stephanos], pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25). Volvió a escribir de esa corona incorruptible en 2 Timoteo 4:8: “Me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. Santiago escribió de “la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg.1:12), y Pedro de “la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4). Los santos ángeles no luchan personalmente con el pecado, ni triunfan sobre él; así que la corona de vencedor, la corona de los que han corrido con éxito la carrera y han terminado victoriosos, no sería apropiada para ellos. En los versículos del 6-9 vio cuatro seres vivientes. La razón por la que dice “semejante a” es porque no es exactamente un león o un becerro, solo que Juan trata de describir con objetos terrenales algo celestial.  Ezequiel, quien tuvo la oportunidad de ver el trono de Dios también los describe de la misma manera (Ez. 1). Ezequiel 10:5 identifica a estos seres plenamente: (Ezequiel 10:5 RV1960) Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla. “llenos de ojos” esta característica de los querubines denota su deber y su estado de alerta.  En la Biblia los querubines, como aquí alrededor del trono, se presentan siempre como protectores.  En Génesis 3:24 vemos como fueron querubines los encargados de resguardar el huerto del Edén cuando el hombre fue expulsado.  También en Éxodo 25, sobre el arca del pacto estaban 2 querubines sobre el propiciatorio. En Éxodo 26, en las cortinas del tabernáculo estaban bordados 2 querubines también. Satanás era un querubín: (Ezequiel 28:14-15 RV1960) Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.  Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. Un privilegio de los querubines es adorar, dar honra y gloria al que esta sentado en el trono, y lo hacían “día y noche” –constantemente-. Lo más importante del cielo es Dios, lo más importante de la vida eterna es Dios, nuestra honra, adoración y alabanza deben ser constantes a nuestro Dios y Salvador: Adorar es estar en su presencia, que nosotros estemos en él y él en nosotros. Es volvernos uno con Dios. Dele su vida al Señor ahora, que es el día de salvación. El Señor Jesús le invita a creer en Él. Dios nunca abandona a sus hijos.

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