CIEGOS ESPIRITUALMENTE

By pastor Juárez

La hermosura del mundo de Dios no significa nada para el que no pueda verla. La luz de nuestro señor Jesucristo es gloriosa, pero el que está en pecado está cegado y no puede contemplar su majestad. El evangelio está oculto para estas personas.

Imagínese usted en un submarino enorme sin ventanas, sin ninguna fuente exterior de luz, por dentro está lleno de personas y de pronto el generador de electricidad falla y las personas se llenan de pánico, tropiezan unas con otras y ruedan por las gradas. Chocan y se aplastan unos con otros. Están en tinieblas, no pueden ver como dirigirse a una puerta, es así como los inconversos son ciegos buscando a tientas una puerta para poder salir.

En el capítulo nueve de Juan, el Señor Jesús vio a un ciego mendigando a la puerta de la sinagoga, era una persona bien conocida, porque seguramente tendría un puesto fijo en ese lugar que era muy transitado cerca del templo, llamaba la atención de algunas personas al ver su triste situación, dependía de la caridad pública para su subsistencia, nadie podía hacer nada por él más que darle algunas monedas. Hay diversos modos de ver la vida, nosotros vemos la vida a nuestra manera, pero Jesús tiene otro criterio uno cuyo ver significa no ver y otro cuya ceguera es real. Hay una manera de ver la vida; cuando buscamos dar pequeñas justificaciones a la insensibilidad y mantener mi posición social, demorando mi obediencia a la voluntad de Dios. Y esa es la manera de ver la vida, la que pone en evidencia nuestra ceguera que mantiene el pecado.

La observación de los líderes religiosos se volvió a un problema teológico, un reo pagando una culpa propia o ajena. Su dolor únicamente invitaba a hacer teología y no buscar solución a su problema, en nuestra sociedad hacemos de estas personas mendigos, personas discapacitadas las consideramos como unos mendigos, no los consideramos a la imagen de Dios como corona de la creación que sean dignos de amor. Esto lo justifica el Señor como la verdadera ceguera espiritual, buscando justificaciones que nos eximan de ejercitar misericordia.

Cuando alguien mira a Cristo y confía en El, el Espíritu Santo le revela las cosas de Dios a su mente y a su corazón. Jesús te ama, ven a El.

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