By pastor Juárez
En el mundo moderno se vive de una manera en que la mentira y la verdad son toleradas como iguales en el conocimiento y en el espíritu.
Dios siempre busca formas de demostrar su amor por nosotros, nos ha dado un hermoso hogar, un trabajo y día a día nos proporciona todo lo que necesitamos para mantenernos vivos.
Es muy interesante la historia de Jesús y su compasión cuando sanó al leproso:
Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero se limpio
marcos 1:41
A pesar que hemos nacido pecadores y estamos alejados de Dios; aun así, él le ofrece al leproso una oportunidad maravillosa vivir disfrutando de la perfección que había perdido Adán. La manera en que lo cura es tocándolo, bien pudo haber descargado un relámpago de poder sanador a distancia, pero el consideró que éste mugriento hombre, con el hedor de carne putrefacta, por mucho tiempo no había recibido el toque humano.
Es mas por su condición estaba obligado a sonar una campana y gritar “Inmundo, Inmundo” para advertir a los demás que él se acercaba. Pero Jesús extendió su mano y le tocó. Ese toque de compasión debe ser el del testimonio cristiano.
Las personas necesitan un toque de amor. Necesitan el toque de Jesús mediante la testificación del evangelio y mediante el ministerio del Espíritu Santo.