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Un Sermón Corto #7 – Encerrados Por El Coronavirus



Notas de sermón:

9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová…

1 Reyes 19:9-11

Introducción:  Las generaciones futuras recordarán, y podrán contar a sus descendientes como un tiempo en el año 2020 en el que la enfermedad y la muerte oscurecieron de repente toda la tierra. estamos viviendo confinados en casa, pues nuestras sociedades están cerradas a causa de la pandemia de coronavirus. Pero sabemos que nuestro Señor está vivo y nos protege

Noé tenía 480 años de edad cuando recibió la noticia – 5:32

El diluvio inicia cuando el tenía 600 años – 7:6

Las aguas se secan cuando tenía 601 años

Pasaron 371 días en el arca.  Muchos no han podido permanecer en una iglesia ni un mes!!!

Salen del Arca cuando Noé tenía 601 años – 8:14

Veamos algunas cosas que pasan

I.                     Noe se encerró en el Arca

Hay varias cosas acerca del Arca que deberían interesarnos mucho esta mañana.

I. Primero, el arca nos dice que tienes que estar en Cristo para ser salvo.

“Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación” (Genesis 7:1).

Ahora mira Genesis siete, verso dieciseis:

“Y los que vinieron [entraron] , macho y hembra de toda carne vinieron [entraron], como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta” (Genesis 7:16).

Nota el verso siete también:

“Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos” (Genesis 7:7).

Noé y su familia hicieron lo que Dios les dijo que hicieran (Genesis 7:1). Ellos entraron al arca. Y tú también tienes que entrar en Cristo. La Biblia dice:

“El que en él [Jesús] cree, no es condenado…” (Juan 3:18).

Tú tienes que venir dentro de Jesús por fe – arriba en el Cielo, a la diestra de Dios. Tal como Noé vino dentro del arca, tú tienes que venir dentro de Cristo. “El que [dentro de] él cree, no es condenado…” (Juan 3:18). Muchas veces en la Biblia habla de aquellos que están “en Cristo.” He aquí dos versos muy conocidos:

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…” (Romanos 8:1).

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es…”
      (II Corintios 5:17).

Pablo habla de aquellos que “estaban en Cristo” (Romanos 16:7). El arca no es solamente un tipo de Cristo. También es un tipo o retrato de una iglesia local de Nuevo Testamento. Ahora iglesia familiar.

Ahora, ¿cómo entras a la iglesia? En I Corintios, capitulo doce, verso veintisiete, leemos,

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia…”
      (I Corintios 12:27-28).

Nos detendremos ahí. Solamente quiero establecer el hecho de que el término “cuerpo de Cristo” se refiere a la iglesia, el cuerpo local de creyentes en Jesús. Ahora escucha el verso trece:

¿Estás tú en Cristo? Tú tienes que venir dentro de Él por fe, tal como Noé entró en el Arca. Jesús dijo,

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo” (Juan 10:9).

Ven a Cristo. ¡Ven adentro de Cristo!

¡No se pare ahí creyendo que Cristo puede salvarle! ¡Ven dentro de Cristo por fe! Jesús dijo:

“Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

Sí, el arca dice que tú tienes que entrar a Cristo. En este momento difícil, le pedimos a Dios su gracia, para poder sobrellevar esta carga, todos juntos, con paciencia y caridad, unidos como una única familia de Dios en su Iglesia familiar. El quiere que estemos dentro de casa.

II.                   Elías se Encerró en una cueva.  1 Reyes 9:11

  1. Cómo ha cambiado el mundo en unas cuantas semanas. Parece difícil recordar la vida antes del brote mundial del coronavirus y actualmente es difícil imaginar que la vida pueda algún día volver a la normalidad. Me parece que, en este momento, en este tiempo en el que tantos padecen por el miedo y la incertidumbre, nuestro Padre nos está llamando a intensificar nuestra adoración, nuestro discipulado. Nos está llamando a buscarlo con todo nuestro corazón, a servirlo con toda nuestra vida. Nos está llamando a confiar en su Providencia, en su plan para nuestra vida y para nuestro mundo. Nuestro Padre Eterno algunas veces cuando hace una reprensión es una bendición disfrazada. En el encierro Elías necesitaba que lo trataran así para que despertara en él una comprensión de su miedo infundado, Un hombre como él y su ministerio que se le había encomendado. Dios le estaba llamando afuera y se pusiera en el monte delante de Jehová y ya no estar escondido en una cueva. Le va a dar una nueva inspiración del Poder de Dios. Encerrados sin Dios dejamos de captar las visiones inspiradoras de Dios que son el verdadero apoyo a nuestra fe. Cuando salgamos de este encierro, saldremos a ver el sol y ascender al monte para tener otra visión y ver cuan grande es el Poder de Dios que esta a nuestra disposición para renovar nuestra fe y valor. Somos un pueblo de fe, no de miedo.
  2. “¡No tengas miedo!”, Jesús les dijo estas mismas palabras a sus discípulos después de la resurrección. Y en este tiempo de tribulación y prueba, creo que les está dirigiendo estas palabras a sus discípulos nuevamente.
  3. Jesús pasó por el valle de sombras de la muerte, por lo tanto, no hay mal que debamos temer. Él prometió permanecer con nosotros hasta el final de los tiempos. Y no hay promesa que Jesús haga que luego no la cumpla.

Jesús nos acompaña incluso ahora y sabemos que en todas las cosas Él actúa para el bien de los que lo aman. Y tenemos también su promesa: “en el mundo tendrán tribulaciones, pero tengan valor, pues yo he vencido al mundo”.

III.                 Que significa estar encerrado.

  1. Estamos tristes porque estamos encerrados en casa.

¡Pero el resultado práctico de estar en la presencia de Dios es el gozo! Muchos cristianos parecen tristes y desanimados porque carecen de este sentido de la presencia de Dios. La comunión es dulce para aquellos que caminan con el Señor en obediencia y en fe. Pero la dulce comunión que viene como resultado de la obediencia y la confianza en el Señor, no es un sentimiento pasajero. Esto es lo que nos sostiene, especialmente durante las pruebas, porque “el gozo de Jehová es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10). Adán y Eva estuvieron encerrados en el paraíso, felices en la presencia de Dios, los cristianos tenemos la presencia de Dios dentro de nosotros gracias a que el Espíritu Santo habita en nosotros y no importa que estemos encerrados

Adán y Eva tuvieron comunión íntima en la presencia de Dios antes de la caída (Génesis 3:8)  Mateo 12: 38-41 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.

39 El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.

40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

41 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. Ellos también estuvieron encerrados para bien. Ante la actual pandemia y este encierro, ¿soy el fariseo que pide una señal o soy como la gente que reconoce que éste es el camino que Dios quiere? La invitación  de Jesús fue clara: “Ha llegado el tiempo, el Reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (Marcos 1:15 VP) Arrepentirse y creer es la invitación. El arrepentimiento, como se señala en el pasaje de Marcos, es una vuelta a Dios, reconciliación, sujeción a su voluntad. ¿Qué pudo significar para escribas y fariseos esta proclamación del Señor? El pueblo les reconocía como hombres celosos de la ley, entendidos en las Escrituras; Jesús les llama al arrepentimiento, al cambio, a la conversión, a la trasformación de su relación con Dios. El arrepentimiento es renuncia a sí mismo, al yo y al uso egoísta que se puede hacer de la religión; es reconciliación con Dios, sujetarse a su voluntad y seguir sus pisadas. Jesús atiende a la relación personal, intima, quiere usted acercarse y entrar por esa puerta que es Jesús. Le invito a que lo haga ahora.

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