Sunday Morning Service

Nuevo Video: El Sermón de la Mañana #34 – Creciendo En La Fe



Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.»

Lucas 17:5

Notas de sermón:

Jesús es la fuente de la fe. La fe es, un punto de partida. Desde el momento en que se acoge el don de la fe el cristiano comienza un camino completamente nuevo, lleno de sorpresas, donde no faltan tampoco las dificultades. Para nutrir y reforzar esta fe es necesario mantener el corazón “vulnerable” al amor de Dios, no dejar de nutrirse de la Palabra de Dios, de la oración para un crecimiento que lleva a la santidad de la vida, a un amor que no es sólo vertical, sino horizontal, es decir, capaz de abrazar a toda la humanidad.

I.                                             QUE ES LA FE.

Este no es un tema enteramente oscuro pero, aun así, es uno sobre el que ha habido mucha controversia. Ustedes saben, tal vez, que en la Reforma, la mayoría de los teólogos afirmaban que la fe salvadora era una seguridad plena, o, por lo menos, que la plena seguridad de salvación y de un interés personal en Cristo, conformaban parte de la esencia de la fe salvadora; y esto ha sido sostenido por un gran número de teólogos; y muchos cristianos todavía sostienen que creer personalmente que Cristo murió por mí, es la fe salvadora. La fe salvadora personal, en la forma en que las Escrituras lo entienden, involucra más que el simple conocimiento. Por supuesto, es necesario que tengamos cierto conocimiento de quién es Cristo y de lo que él ha hecho, porque «¿cómo creerán en aquel de quien no han oído?» (Ro 10: 14).

Pero el conocimiento acerca de los hechos de la vida, muerte y resurrección de Cristo por nosotros no es suficiente, porque las personas pueden conocer los hechos, pero rebelarse en contra de ellos o no gustarles.

Por Ejemplo, Pablo Nos Dice Que Muchas Personas Conocen Las Leyes De Dios, Pero No Las Quieren: «Saben Bien Que, Según El Justo Decreto De Dios, Quienes Practican Tales Cosas Merecen La Muerte; Sin Embargo, No Sólo Siguen Practicándolas; Sino Que Incluso Aprueban A Quienes Las Practican» (Ro 1: 32). Incluso los demonios saben quién es Dios y conocen los hechos acerca de la vida de Jesús y de su obra salvadora, porque Santiago dice: «¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen y tiemblan» (Stg 2: 19). Pero ciertamente ese conocimiento no quiere decir que los demonios se vayan a salvar. (Wayne Grudem)

II.                   LA FE, ES SUSCEPTIBLE DE CRECIMIENTO.

Los apóstoles dijeron: «Señor, auméntanos la fe.» La fe es el don de Dios, y nos es otorgada en grados. La fe no es siempre la misma en cuanto a su grado, inclusive en el momento del nuevo nacimiento. No todos los niños son igualmente fuertes cuando nacen en este mundo. No toda fe es igualmente fuerte al principio. Algunas veces, quienes son primeros al principio, después se convierten en los últimos, y a veces quienes son los últimos al principio, aventajan a los otros. Dios no nos da a todos nosotros la misma dotación de fe cuando empezamos. Algunos de nosotros somos muy delicados, muy atribulados, y encontramos muy difícil aferrarnos a la más pequeña de las promesas de Dios. Pero toda fe es de la misma naturaleza; aunque no toda es de la misma cantidad o grado. Lo mismo sucede con la fe. Fe como un grano de mostaza es igualmente la fe del elegido de Dios como si fuera una montaña. Es fe viva. Es la misma fe, aunque sea más pequeña en cantidad. No siempre recibimos la misma cantidad de fe, pero después que la hemos recibido, crece. Cuando las personas cuentan con verdadera información acerca de Cristo, están en mejores condiciones de poner su confianza en él. Además, cuanto más sabemos acerca de él y acerca del carácter de Dios que encontramos revelado en Cristo, tanto más somos capaces de poner nuestra confianza en él. De modo que la fe no se debilita con el conocimiento, sino que debe aumentar con el verdadero conocimiento.

III.                 EL CRECIMIENTO EN LA FE SE DEBE DESEAR.

La fe, aunque sea mínima, es salvadora, pero naturalmente no es deseable que sólo tengamos la fe mínima. Es sumamente deseable que recibamos la mayor fe posible.

El crecimiento en la fe es deseable, y lo es, en primer lugar, porque la incredulidad es un pecado muy grande, y donde hay una fe mínima, allí está acechando la incredulidad, y por consiguiente, el pecado, y ningún cristiano verdadero quisiera quedarse tranquilo si está pecando diariamente. No es posible que seamos débiles en la fe y no caigamos en transgresión. La fe débil puede traernos una bendición, pero la debilidad en la fe es un mal: y contentarse con la debilidad en la fe sin esforzarse por superarla, únicamente será un deliberado incremento de culpa. La Fe requiere humildad. No recibirás respuesta si estás en la actitud de muchos hombres de hoy, que están como esperando, Ésa fue la actitud de Herodes, que quiso ver a Jesús para que hiciese algunos “milagros”, y así creer en Él. No obtuvo ninguna respuesta. Necesitamos que usted y yo pongamos nuestro corazón en las manos de Dios y lo llenemos de Fe y el extiende su misericordia y amor suficiente para cubrir nuestros pecados. Acepte a Jesucristo como su Salvador Personal y Él le dará la vida Eterna.

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