Sunday Morning Service

Nuevo Video: El Sermón de la Mañana #49 | Imitadores De Dios



Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.»

Efesios 5:1

Notas de sermón:

CUANDO uno verdaderamente admira a alguna persona, a lo mejor quiere ser como ella. Es probable que hasta quiera hacer un esfuerzo por imitarla. Los niños quieren imitar a sus padres y se oye decir: “Cuando crezca voy a ser como mi papá.” ¿No deberíamos sentirnos de modo similar en cuanto a nuestro Padre celestial?

El Deseo del Señor es que nosotros vivamos Una vida de Pureza, Una vida Gloriosa, Una Vida sin Mancha, Una Vida sin Arruga, Una Vida Santa. Por lo tanto, de la misma forma en que el Hijo imita a su Padre, Pablo nos exhorta a que nosotros seamos Imitadores de Dios.

La idea se desprende en que los creyentes pueden ser más de lo que son; pueden convertirse en algo superior, cosas superiores que se pueden alcanzar; es un desafío a ser mejores a lo que ya son.

A qué grado dio énfasis Jesucristo al hecho de que necesitamos ser como Dios. En el Sermón del Monte Jesús dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” (Mat. 5:48) Pero ¿podemos nosotros, que somos imperfectos, ser perfectos? Sí, porque en las Escrituras, así como en nuestra conversación a diario, la palabra “perfecto” se usa en un sentido relativo. Por eso se puede decir que una cosa es perfecta si cumple completa o plenamente el propósito para el cual se determina. Debido a que esto es así, hallamos que al hablar de siervos de Dios como Noé y Job se dijo que eran ‘perfectos.’ (Gén. 6:9; Job 2:3,

Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Génesis 6:9.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Job 2:3

La palabra hebrea y la palabra griega traducidas aquí “perfecto” tienen el sentido de ser ‘completo, plenamente desarrollado, intacto,’ así como la palabra en español “perfecto” también se define como “completo, excelente, intachable.”

Cierto, hombres como Noé y Job no fueron “perfectos” en el sentido de no tener pecado, sino que la totalidad de lo que hicieron fue lo que Dios requirió de ellos, considerando el tiempo en que vivieron y sus circunstancias. Agradaron a Dios; hicieron lo que él esperaba correctamente de ellos. De modo que fueron sin culpa, sin tacha, perfectos en ese sentido.

Teniendo presentes estos pensamientos podemos entender las palabras de Jesús. Cuando dijo: “Tienen que ser perfectos, como su Padre celestial es perfecto,” no quiso decir que esperaba que nosotros fuésemos exentos de pecado, sino, más bien, que fuésemos perfectos de ciertos otros modos o en otro sentido. Esto puede verse del contexto de las palabras de Jesús. Había declarado que Dios envía la luz del Sol y la lluvia no solo sobre los buenos y los justos, sino también sobre los injustos y los inicuos. Por eso, si queremos ser imitadores de Dios, perfectos como él es perfecto, no solo tenemos que mostrar bondad, misericordia y generosidad a nuestros parientes, a nuestros amigos, o a los de nuestra propia raza o nacionalidad, sino también estar dispuestos y anuentes a hacer el bien siempre que se presente una oportunidad o una necesidad. Entonces se puede decir que nuestro amor es completo, es perfecto.

Jesús nos habla de ser “perfectos”: Simplemente no podemos estar satisfechos solamente con dar servicio de muestra a Dios. Tenemos que amar a Dios con toda nuestra mente, corazón, alma y fuerzas, y no permitir que los deseos o ambiciones personales estorben nuestra devoción completa a Él. Por lo tanto, si no tenemos impedimentos físicos que nos estorben de participar de tiempo cabal en predicar las buenas nuevas del reino de Dios a otros, estaremos participando en la obra de predicación de tiempo cabal.

No podemos ser “perfectos” si nos retraemos en nuestro servicio a Dios.

II.         ¿POR QUE IMITAR A DIOS?

            Dios es amor y nos ama, Imitad a Dios como hijos amados, no como alguien que no es querido. cuando un hijo es amado por su padre, querrá tanto como sea posible parecerse a su padre.

Todos sabemos que Dios nos ama, de tal manera que envió a su Hijo a morir por nosotros en la cruz del calvario, te ama tanto que no esperó que lo ames, nos ama tanto que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros, entonces si tenemos a un Padre que nos ama, vamos a imitar a nuestro Padre.

Cómo imito al Padre? para eso tengo que obedecer, caminando en Santidad como Cristo nos dio el ejemplo.

Nos llama a que caminemos en amor

Efesios 5:2 explica cómo el creyente debe imitar a Dios. Nosotros debemos «Andar en amor.»

Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. 

1Tesalonicenses 1:6-7 Siendo imitadores a los apóstoles y al Señor fue lo que los llevó a convertirse en ejemplo de todos los que habían creído de Macedonia y Acaya. La imitación al Señor nos vuelve ejemplo de alguien más; y por eso imitan de igual manera al Señor. La palabra de Dios nos exhorta a ser imitadores de Dios como amados, así como el hijo imita al padre así nosotros debemos imitar a nuestro padre. La forma de actuar del Padre es nuestro modelo y patrón para vivirlo nosotros. Lo que agrada a Dios, debe agradarnos a nosotros. Lo que Dios aborrece, debemos aborrecerlo. Lo que Dios piensa debemos pensarlo. Y lo que Dios hace, debemos hacerlo también.

Cosas que debemos evitar y que Dios no quiere que hagamos

Amargura. Es una ira que ha echado raíces en el corazón, quita la paz, y produce una gran insatisfacción, y concibe el rencor.

Enojo e Ira. Una persona que vive enojada y molesta, no se comporta como Dios.

Gritería. Debemos dejar de gritar, y comenzar a hablar suavemente a los demás.

Maledicencia. No debemos emplear malas palabras, ni insultar con nuestras palabras a otros.

Toda malicia. Todo mal deseo, o añadir malas intenciones a otros, es malicia.

Ciertamente podemos ser felices si nuestro proceder en la vida está regocijando a nuestro Padre celestial, Y al imitar a Dios no solo tendremos felicidad, tranquilidad de ánimo y contentamiento ahora, sino también la esperanza segura de vida eterna en su nuevo Reino. ¡Ciertamente hay toda razón para esforzarnos por ‘Imitar a nuestro Padre celestial.  Dios, es Santo!

Acepte a Cristo Jesús como su salvador personal. Oraremos pata que el le de la Vida Eterna.

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