Sunday Morning Service

El Sermón de la Mañana #88 | EL MUNDO EN CRISIS



Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.»

Juan 12:31-33

Notas de sermón:                                 

Crisis en el Mundo …

¿Hacia dónde nos dirigimos en este mundo? ¿Qué cosas vamos a enfrentar en los próximos días? ¿Habrá un momento de Paz? ¿Seguirá esto de mal en peor? ¿Tendremos alguna Esperanza? ¿Cuál será esa esperanza?

Es importante saber que también se avecina una terrible crisis mundial que afectará a todos sus habitantes.  La Palabra de Dios nos habla desde tiempos muy antiguos que está reservado un día para traer juicios sobre la maldad de todos los hombres. Podemos encontrar referencias a este acontecimiento tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento donde se hace referencia a este periodo de tribulación con diferentes nombres:  

Angustia o tribulación (Sofonías 1:15) RVR60 Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, Sofonías nos dice que nada los podrá salvar aquel día de Gran Tribulación, ni su dinero, ni poder, ni familia, ni religión, nada podrá salvarlos, a excepción que decidan escapar de este terrible día arrepintiéndose de sus pecados y convirtiéndose en Cristo. Jesús le ha prometido a su iglesia librarla de la Gran Tribulación, por ello es importante que tomemos la decisión de rendirnos a su señorío antes que sea muy tarde:

En primer lugar, aquel terrible juicio que se acerca es para castigar el pecado de todos los hombres: Y atribularé a los hombres… porque pecaron contra Jehová. gran tribulación (Mateo 24:21). porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

La historia humana nos enseña que el pecado traerá el juicio de Dios y a lo largo de la historia hemos visto como algunas naciones han sido objeto de esta realidad.

«Ahora es la crisis de este mundo.» El mundo está enfermo, y empeora. Ahora hay esperanza para el mundo. Su crisis ha llegado. ahora la sombría ignorancia de los hombres dará paso a la Luz del mundo.

I.                    CONFIANZA EN MEDIO DE LA CRISIS

El carácter del cristiano se desarrolla cuando su fe se pone a prueba. La confianza encierra el esperar en Dios. Las últimas noticias mundiales nos han sorprendido por la confusión, la incertidumbre y el miedo.

Después de esta crisis, vendrán cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia; pues la primera venida de Cristo es una promesa de Su segunda venida, en la que exterminará el pecado. Estamos en días desafiantes, decisivos y determinantes, días donde veremos el poder de Dios tomar el control y ejercer dominio en la tierra, ahora tenemos un enemigo que quiere destruir la vida de Fe de cada uno de nosotros, los tiempos difíciles son oportunidades para demostrar cuanta fe tiene usted, fortaleza y creatividad, el Señor le ayuda a superar cualquier tribulación. En este cambio inesperado que estamos viviendo y para lo cual no estamos preparados, si tomamos la Palabra de Dios como fundamento, encontraremos la solución y el poder para actuar y resolver cualquier crisis. Es momento propicio para recibir bendición y milagros, lograrlo depende de creer que verdaderamente somos hijos de Dios y que nuestro Padre todo lo puede. Nuestra mayor bendición será tener Fe y creer que Dios puede llevarle delante de la crisis. Los cristianos hemos creído en un Dios poderoso, y en su Hijo Jesucristo que va delante de nosotros como poderoso gigante. Por esta razón, debemos depositar todas nuestras angustias, motivos de preocupación e incertidumbre, en Aquél que todo lo puede. Y Dios, honrará nuestra fe. Muchas veces nos preguntamos por qué Dios permite que las crisis afecten, no solamente al mundo sino también a los hijos de Dios, y la razón es muy sencilla Dios quiere ponernos como un ejemplo para los demás al demostrar su poder en nosotros. La crisis actual nos pone en alerta, pero lo cierto es que siempre ha habido épocas de crisis, y el creyente siempre ha enfrentado las adversidades confiando en el Señor. Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot. Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Dios vendrá de Temán Y el Santo desde el monte de Parán. Selah Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza. Y el resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano, Y allí estaba escondido su poder. Delante de su rostro iba mortandad, Y a sus pies salían carbones encendidos. Se levantó, y midió la tierra; Miró, e hizo temblar las gentes; Los montes antiguos fueron desmenuzados, Los collados antiguos se humillaron. Sus caminos son eternos. Dios marchando entre las naciones y ejecutando juicio. Es como si estuviera haciendo un balance, una medición de los acontecimientos entre los pueblos de la Tierra. Hay agitación y estremecimiento entre las naciones y, curiosamente, guerra, peste y plaga. Ciertas cosas que parecen seguras e inamovibles, como montañas y colinas, se hacen añicos y se desmoronan. La escena muestra un enorme caos entre las naciones. Dios está juzgando en lo que parece ser un preludio de más eventos que están por venir. Este relato nos dice que Dios está siempre presente, y que nada escapa a su conocimiento. Él es el juez de toda la Tierra, y su propósito en la historia y la profecía se desarrolla a su ritmo y de acuerdo a su propio calendario. (Las Buenas Noticias) Es fundamental sostener nuestra comunión con Dios en todo tiempo, por eso el apóstol Pablo también nos dice: “fortaleceos en el Señor, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y permanecer firmes”.

Dios usará muchas cosas para llevarnos al cumplimiento de su plan, algunas dolorosas como la muerte de Jesús. Nuestra vida puede experimentar cambios repentinos, incomprensibles, difíciles, quizá dolorosos, pero siempre al final comprobaremos una cosa: Dios es bueno. Jesús dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” la palabra encomiendo es traducida del griego “paratithemi” que también significa: poner cerca de, encomendar, confiar, ofrecer, depositar. Jesús depositó, ofreció o confió su vida totalmente en las manos de la voluntad del Padre celestial.

II.                  LA MUERTE DE JESUS

La muerte de Cristo en la cruz fue el juicio del mundo y del príncipe de este mundo. Ésa es una de las verdades de las cuales el Espíritu Santo da testimonio, según el capítulo 16 de este mismo evangelio de Juan, versículos 7 al 11. Vivimos en un mundo juzgado. Cristo vino a morir una muerte de juicio por los pecados del mundo, y si el mundo no acepta este sacrificio, el mundo entonces, será juzgado.

Jesús aprovechó el momento de una crisis para tomar un tiempo para descansar mientras los discípulos quienes habían perdido el control de la barca en la que navegaban se afligían pensando que morirían.

• Dios no nos ha dado un espíritu de temor sino de poder de amor y dominio propio. No se trata de acostarse a dormir en las crisis, sino que Dios nos da la sabiduría para salir de la misma y esto nos hace descansar. (Salmo 4.8) En paz me acostaré, y asimismo dormiré, Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

Hemos llegado a un punto tal, en el que solamente Dios nos puede ayudar. Ya no lo pueden hacer los medios y recursos a los que nos habíamos acostumbrado. “En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz. El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque contra mí haya muchos”. Salmo 55:16-18

En su momento, Dios dará la orden expresa para que se proceda de acuerdo a su propósito. Él es el Señor Soberano del universo. Dios dará la orden para que aun en medio del peor de los entornos que nos toque vivir, todo nos será favorable. Acuérdese que su bienestar no depende de las circunstancias externas, sino de Dios… Gracias a que Jesús murió, nuestros pecados pueden ser perdonados y existe de nuevo la posibilidad de vivir para siempre. En la cruz, fue donde Dios quitó nuestra maldición para darnos su bendición. Todo lo malo que nosotros éramos, quedo en Jesús. Todo lo bueno que Jesús era, pasó a nosotros a través de la fe en El. La fe en Jesús trae restauración a la familia.

·        Solo Jesucristo puede librarnos de la maldición. Cuando hablamos de la muerte de Jesús esta también incluye la resurrección de Cristo. La vida cristiana es una vida de muerte; pero muerte al pecado. La muerte de Nuestro Señor debe tener una influencia sobre cómo deben vivir los cristianos y cuáles deben ser las motivaciones de su vida. La muerte de Jesús, nos trajo la gran bendición de vivir reconciliados con Dios, y dar testimonio de una vida nueva. Morir en una cruz significaba horror y repudio, pero luego de la muerte de Jesús en ella su significado cambió. Hoy su muerte en la cruz para significa el mayor sacrificio que ha existido en la historia de la humanidad, la mayor muestra de amor. A pesar de que la muerte de Jesús fuera tan terrible y cruel, nos trae paz a nuestra vida, porque nos ofrece la oportunidad de una nueva vida y de poder entrar en la presencia de Dios libres de toda culpa. También nos recuerda que tendremos momentos de aflicción, pero gracias a él somos vencedores y su paz nos da esa confianza. Jesús había muerto. Sin embargo, Jesús confió en su Padre celestial, confió en Sus promesas (que al tercer día lo levantaría de entre los muertos) y tres días después, ángeles y demonios, discípulos y seguidores, eran testigos de su victoria sobre la muerte, Cristo había resucitado. Dios sabe lo que hace, todo lo que está pasando está en sus manos y en esa perspectiva, deben descansar nuestros corazones… debemos confiar en el Señor en medio de los tiempos difíciles, con temor de Dios conducirnos en nuestra vida, y haciendo la voluntad de nuestro Dios todopoderoso, sabiendo que Él continua en Su trono gobernando y tiene el dominio de todas las cosas. Cuando nuestra voluntad entra en conflicto con la voluntad de Dios, y elegimos hacer su voluntad en vez de la nuestra, nuestro compromiso con él se profundiza. Nuestro carácter se desarrolla cuando la fe se pone a prueba. Dios permite que seamos tentados para ayudarnos a crecer. El poder del mal para atraparnos es mayor que nuestra capacidad de resistencia. Si quedamos solos, no tenemos poder. Pero con la fortaleza del poder de Dios, seremos vencedores. Dios se especializa en lo imposible. Se deleita en la liberación. El mismo Dios que nos promete liberar a este planeta del dominio del mal, promete liberarte hoy de las garras de Satanás. El mismo Dios que devolverá a este planeta a su propósito original, quiere restaurar hoy tu vida. Puedes alabar hoy mismo a Dios como tu poderoso Libertador.

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