Sunday Morning Service

El Sermón de la Mañana #93 | LA RESURRECCION



No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.”

Mateo 28:6

Pastor Juarez

Notas de sermón:                                 

El movimiento de Jesús se hubiera terminado con el fracaso de la cruz y la dispersión de sus seguidores si no hubiera sido por ese acontecimiento excepcional con el cual todo comenzó de nuevo. La proclamación de la resurrección de Jesús es absolutamente fundamental y sin ella no habría fe cristiana. El mensaje sobre la resurrección de Jesús contradice nuestra experiencia diaria sobre la muerte, que se nos presenta como algo definitivo, sin posibilidad de retorno. La resurrección de Jesús es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas. Todo el cristianismo se puede resumir en estas tres palabras: Jesús ha resucitado.

“Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. ‘La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella’ “La salvación es la unidad con Cristo porque Cristo trae el Reino de Dios y ese Reino se realiza en la resurrección” Michael Root. Profesor de Teología

Joel Barstad profesor de Teología del Seminario Saint John Vianney en Denver (Estados Unidos). dijo que “un cristiano es un individuo que quiere ser realmente alguien ahora y luego de la muerte hasta el fin de los tiempos, pero para que eso sea posible, voy a necesitar mi cuerpo resucitado y los demás necesitarán los suyos”

Si bien los cristianos pueden experimentar sufrimiento en la vida, también pueden vivir la esperanza de que “son amados por Cristo que, a través de su propia muerte humana y divina; y su resurrección, puede llevarlos hasta el final y remodelarlos, haciendo algo hermoso a partir de un enredo”, explicó Barstad.

I.                     El anuncio de la resurrección

La resurrección de Jesús encontró a los discípulos en una situación de desánimo y desilusión por el final sin gloria de su Maestro. Se había transformado en tristeza el entusiasmo suscitado por la predicación y los milagros de Jesús. Entender, aceptar y creer en la Resurrección de Cristo, es importante para todo cristiano. Es la base de nuestra fe. Para los griegos, muy ligados al pensamiento de Platón, la muerte era una liberación y no una tragedia. Ellos razonaban de esta manera: decían que el cuerpo era la cárcel del alma, que éste no había sido creado por Dios sino por el demiurgo, un ser de inferior jerarquía y que la materia era mala. El espíritu o el alma humana era en cambio inmortal, y sí una creación divina. Es por eso que a los griegos les costó tanto asimilar la idea de la Resurrección, pues implicaba un rescate del cuerpo material, al que juzgaban inferior.

Por eso Pablo reafirma claramente la Resurrección de Jesús. “Si los muertos como dicen ustedes no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene contenido y tampoco la fe de ustedes”. 1Cor 15,13-14.  Toda la fe cristiana se basa en este criterio, y si así no fuera y solo para esta vida esperamos, somos la gente más desdichada de la tierra. Pablo nos plantea quienes fueron los destinatarios y primeros testigos de la Resurrección. Así encontramos algunas apariciones que no están señaladas en los Evangelios, como una aparición personal del Resucitado a Santiago y a Pedro. (vers. 5.7.) y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles. Esta aclaración de Pablo es importante, pues nos da a entender cuántos seguidores de Cristo había en el momento de su muerte. Es interesante que Pablo no menciona la aparición a Magdalena, citada en Juan 20,1-10, ni tampoco habla de la aparición mencionada por Mateo a las mujeres que habían ido al sepulcro (Mt 28,1-10). Luego menciona la aparición a el mismo 1 Corintios 15:8-10

“y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. (vers. 8-10)

II.                   ¿En qué consiste la resurrección? 

El acontecimiento de la resurrección se expresa con varias palabras: exaltación, glorificación, ascensión, señorío cósmico, entrada en el santuario del cielo, presencia… Pero se prefiere el término «resurrección» porque es el más claro y completo para indicar que el que había muerto ha vuelto a la vida. No hay testigos de la Resurrección, nadie estaba en el sepulcro cuando ocurrió. Lo que tenemos son los relatos de las apariciones del Resucitado. Muy distinta la Resurrección no se puede comparar a lo que le ocurrió a Lázaro (Juan 11,36-44): éste fue revivido, fue devuelto a la vida mortal. Porque luego envejeció y murió. El caso de Jesús fue diferente, Pablo mismo lo afirma en su carta a los romanos cuando dice: “sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. (Romanos 6:9) Ya no está su cuerpo sujeto a la vejez, a la enfermedad o a la muerte. Pablo dice algo más, dice que la verdad de la cual es testigo, y que anuncia, que es la victoria de Jesús sobre la muerte, se manifiesta claramente en su ejemplo de vida. Y en el hecho de que se ha enfrentado a la muerte más de una vez por anunciar a Cristo Resucitado.

De hecho, esta es la razón por la cual los cristianos creemos que la Resurrección de Jesús no es un mito, sino una realidad. La muerte de Jesús fue necesaria, porque en la resurrección está el poder del Evangelio.  En la historia de la humanidad muchas personas importantes han muerto, pero solo una persona ha resucitado para nunca más a morir. Algunas personas regresaron de la muerte física, como Lázaro, pero todos murieron otra vez y se quedaron en los sepulcros.  Jesús fue la primera persona en la historia de resucitar por su propio poder, y nunca más morir.  Cristo resucitó y está vivo por toda la eternidad.

Encontramos a muchas personas buscando solución a sus problemas entre los muertos, adorando un Cristo muerto, hecho de piedra o madera.

y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? Lucas 24:5 Gracias a Dios que nuestro Cristo está vivo, en el cielo, a la diestra del Padre. La Palabra de Dios claramente condena la adoración de los muertos Deuteronomio 18:10-11, y especialmente la práctica de hacer imágenes para la adoración Éxodo 20:1-5.

La tumba no fue abierta para que Cristo pudiera salir, porque cuando fue abierta, la tumba ya estaba vacía.  La resurrección de Cristo fue la prueba final de su divinidad. Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.  Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Mateo 28:1-2

Ahora contamos con la resurrección a nuestro favor Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 1 Corintios15:20-21 Porque Jesús resucitó y está vivo para toda la eternidad, hay esperanza para nosotros que hemos colocado nuestra fe en un Salvador vivo y poderoso.

Ahora con mucha alegría y entusiasmo las mujeres anunciaron que Jesús estaba vivo, que había resucitado. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.»  1 Pedro 1:3-5

La resurrección de Cristo no solamente asegura nuestra redención presente para la gloria (Rom. 4:25; 10:9-10), sino también, nuestra resurrección futura hacia la gloria (Rom. 8:23)

Si algo o alguien tiene prioridad sobre Cristo, usted vive en una vida de pecado. Todo lo que lo separa debe ser llevado a Cristo Jesús Señor Nuestro, una vida de libertad del pecado nos espera en la resurrección. Y resucitó al tercer día: El hecho de que Jesús resucitó al tercer día es parte del evangelio. Jesús fue un caso único. Él no lo hizo ni resucitará en alguna resurrección “general” de los muertos. En vez de eso Él resucitó al tercer día después de Su muerte. Esto también demuestra la credibilidad de Jesús, porque Él proclamó que resucitaría tres días después de Su muerte (Mateo 16:21, 17:23, 20:19).

Si Cristo no resucitó de entre los muertos, el Evangelio no existe. No hay ninguna buena noticia que anunciar (Ro 4:25) «El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.» El Padre levantó a su Hijo de entre los muertos, sellando así su obra y poniendo de esta manera su sello de aprobación sobre la redención que había realizado en la Cruz a favor de los pecadores. (Hechos 2:32) «A este Jesús resucitó Dios…» De lo que estamos seguros es de lo que ahora conocemos como resurrección es sólo una pequeña muestra de lo que vendrá.

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