Sunday Morning Service

El Sermón de la Mañana #100 | BIENAVENTURADOS LOS PACIFICADORES



Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”

Mateo 5:9

Pastor Juarez

Notas de sermón:                                 

A lo largo de toda la historia de la humanidad ha habido innumerables guerras que han acabado con millones de personas en todo el mundo. Un fracaso para el hombre que es incapaz de aprender de sus propios errores.

Creemos que la razón por la que no hay paz en este mundo, es debido a que Satanás se opone y la voluntad de los hombres siempre a desobedecer. Se rompió la paz con Dios, y no es que Dios no quiera tener paz con el hombre, sino que el hombre y Satanás están en guerra contra Dios. Las bienaventuranzas son destellos brillantes que cuando una persona se arrepiente y es salva por gracia a través de la fe, es entonces cuando su vida comenzará a manifestar actitudes de una genuina humildad, mansedumbre, justicia, misericordia, pureza, y pacificación.  ¿Pero en que consiste el concepto de “paz”, a través de la escritura? es una situación de bienestar integral. Pero bíblicamente Shalom, la paz bíblica, transmite una ilustración de un círculo y significa bienestar en la comunidad que nos rodea, en toda dirección y en cada relación.  Ser un pacificador no es fácil ni sencillo. Requiere una serie de diferentes características de acuerdo a Dios que trabajan juntas al hombre. Algunos de los rasgos de carácter que necesitamos para ser pacificadores son: ser pobres en espíritu, lamentarnos por el pecado, ser mansos, tener hambre y sed de justicia, ser misericordiosos y limpios de corazón. Es decir, la capacidad de ser un pacificador es un resumen de todas las Bienaventuranzas anteriores. Para ayudar a llevar la paz a los demás, es esencial que los pacificadores practiquen la paz en sus vidas. Esta paz se obtiene siguiendo la justa ley de Dios. “Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo” (Salmos 119:165). Escuchar y obedecer a Dios nos da paz.

I.                     LOS PACIFICADORES

No hay paz en esta sociedad en que vivimos. No hay hombres de paz. En una sociedad violenta los pacificadores escasean.  Pero Jesús pronuncia una bendición sobre los pacificadores. Nos preguntamos, ¿Quiénes son los pacificadores? y ¿Por qué debemos ser pacificadores? Y ¿cuál es la bendición que disfrutarán? No son los mansos, los calmados ni los apacibles. Esa actitud, deben tener los creyentes en Cristo Jesús. No son los que están en paz porque no tienen problemas sino los que buscan hacer la paz entre aquellos que están enemistados o en discordia.

Porque a diario debemos cultivar una actitud amistosa, cariñosa, tranquila. Jesús nos llama a no ser vengativos. Ni debemos devolver mal por mal sino vencer el mal con el bien. En otras palabras, debemos ser mansos y crecer en mansedumbre. Pero Jesús nos sigue hablando aquí de ellos y dice:

Son aquellos que promueven la paz de Dios. Son aquellos creyentes que se les ha dado un corazón nuevo a través de Jesús y están reflejando la paz de Dios a medida que se asemejan más y más a Él. Todo cristiano, según esta bienaventuranza, está llamado a ser un pacificador tanto en la comunidad como en su familia. Spurgeon dice que: El pacificador, aunque es distinguido por su carácter, tiene la misma posición externa y la misma condición de otros hombres. Cristo como pacificador. Es esa la paz que Cristo ha obrado en nosotros al reconciliarnos con Dios, la paz que Cristo obra en nuestros corazones cuando creemos en Él, la paz perfecta que Él traerá a un hombre restaurado y también hace que la iglesia tenga gozo.  Esta actitud es la que a Dios le agrada. Como dice el Salmo 34:14 “Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.” Los «Pacificadores» son los discípulos que se esfuerzan por evitar la controversia y conflictos. La pacificación es la obra de Dios. Los Pacificadores se encargan de traer a los pecadores a Cristo para que puedan tener paz con Dios.

II.                   SON LLAMADOS HIJOS DE DIOS.

No podemos ser pacificadores si no somos mansos. Y no podemos ser mansos si no somos humildes. Así dicen las Bienaventuranzas. Esto es un imperativo para crecer con la mansedumbre de Cristo. Jesús nunca devolvió mal por mal y no fue solamente para darnos un ejemplo de hombre pacífico, sino para mostrarnos su amor salvador. Nosotros con nuestro pecado hemos ofendido a Dios. Pero ni el Padre ni Cristo Jesús pagan con mal por el rompimiento de nuestra relación con Él y todo el mal que le hemos hecho. Él nos da salvación en Jesús para todos los que le hemos ofendido. Y esa actitud de mansedumbre se vio cuando sufrió insultos y maltratos, y calló por nosotros. Así que crezcamos con la mansedumbre de Cristo. Los hijos de Dios tendrán y disfrutarán de esa sabiduría de Dios. Esa es la sabiduría que proviene de Dios. Santiago 3:17 “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.”

Por ser pacificadores Seremos llamados hijos de Dios. ¿Pero quién nos llamará hijos de Dios?

Tenemos una nube de testigos. El mundo y los creyentes verán que ese pacificador es verdaderamente hijo de Dios. Todo creyente es hijo de Dios. Pero cuando somos pacificadores demostramos lo veraz que es nuestra fe.

 Y lo más importante es que Dios mismo nos ve. La gente podrá decir muchas cosas de nosotros. Pero la aprobación que más importa es la de Dios mismo. Él nos llama sus hijos y si Él lo dice hay que creerle.

 Lo que nos lleva a ser considerados en la misma esfera de acción divina de Dios mismo. Con esto nos hacemos partícipes de la misma conducta con Dios. Somos en un sentido: los representantes de Paz de Dios. Y aunque ahora mismo somos hijos de Dios, 1 Juan 3:1; Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

en el día del juicio final nuestra gloriosa adopción será públicamente declarada. Como coherederos del Reino de los Cielos, tenemos un estándar de carácter moral que debemos y tratar de cumplirlo o al menos buscarlo incansablemente. Tenemos que buscar la paz, así como Él es pacífico. Si hemos alcanzado el privilegio de ser llamados hijos de Dios, es porque Dios en su amor, lo quiere así y Dios mismo proveyó un medio, para que ahora, podamos ser llamados hijos de Dios, creer en Jesucristo. Por su hijo, es que ahora nosotros podemos ser hijos. El Hijo de Dios tuvo que hacerse hombre, para que los hombres pudieran ser hijos de Dios.

Romanos. 5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Enemigos es una acusación grave, es el que no es un buen amigo y fiel. Es el que pertenece al ejército opuesto se opone a lo que el otro está haciendo. Los pecadores tienen una actitud opuesta a la de Dios. El enemigo está como en la guerra listo para destruir a su oponente, en estas personas no hay paz.  «Paz» es el más alto bien de Dios para el hombre. En el concepto del Nuevo Testamento «paz» no es sólo la ausencia de problemas, sino que es todo lo que hace lo mejor que Dios en su gracia, da al hombre. Las palabras «la gracia y la paz» se asocian juntos muchas veces. Tenemos lo mejor en la vida porque Dios nos ha honrado, haciéndonos sus hijos, y esos pacificadores son los mensajeros de Dios para traer esa paz con Dios en el mundo. Y ahora El «Dios de paz» es la fuente de esta nueva vida. En lo profundo, su nombre es Jehová-shalom – «el Señor nuestra paz» (Jueces 6:24) Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas. y nuestro Señor Jesucristo es el Príncipe de Paz. Él se convirtió en el pacificador de Dios. «Él es nuestra paz» (Efesios. 2:14). Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación. Sólo un hombre «en Cristo» puede vivir este tipo de vida. Ser de esa clase se trata de ser un hombre diferente; no hay nadie como ellos. Son diferentes porque ahora son los hijos de Dios. Y al cumplir ese objetivo de paz en el creyente, es que el Señor Dios sea glorificado en todo lo que hace. Ahora ese hijo de Dios se espera que sea un pacificador. Ha dejado a un lado sus propias ambiciones egoístas y trata de glorificar a Dios en todo lo que hace. Ahora somos hijos de Dios, antes no lo éramos, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados y hoy por el amor que nos ha dado Dios, hoy somos sus hijos, hijos de Dios. Por la gracia de Dios hoy somos salvos, somos hijos de Dios, no hicimos nada para tener semejante privilegio. Esto es por la gracia de Dios. Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Si quieres ser llamado hijo de Dios considera nuevamente lo que la Escritura dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; Juan 1:12  Dios ha dado todos los pasos para resolver el conflicto . Él es pacificador y trae paz para quienes están en conflicto y quienes están en guerra contra Él, ahora queda en la parte humana aceptar esta oferta de paz y salvación.

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