Sunday Morning Service

El Sermón de la Mañana #104 | DOS CAMINOS



Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

Mateo 7:13-14

Pastor Juarez

Notas de sermón:                                 

En este texto vemos dos puertas, dos caminos, y vemos también dos finales. Hay un camino que lleva a la perdición y el otro camino que lleva a la vida. El Señor nos quiere enseñar las duras consecuencias de aquellos que no vivan de acuerdo a la voluntad del Padre celestial y comienza exhortando a sus discípulos a que se esfuercen por entrar por la puerta estrecha y caminar por el camino angosto que conduce a la vida eterna ya que de lo contrario seguirán el camino espacioso que es elegido por muchos, el cual conduce a la destrucción y condenación eterna. En el evangelio según Lucas encontramos un pasaje parecido donde Jesús motivaba a sus discípulos a esforzarse por entrar por esta puerta estrecha: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”, (Lucas 13:23). Por ello, el poder entrar por la puerta de la salvación requiere esfuerzo. Lamentablemente la mayoría de personas escogen entrar por la puerta ancha y seguir el camino espacio que les ofrece una vida de placeres y riquezas sin saber que este conduce a la condenación eterna. Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella.14 Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran. En este momento Jesús se encuentra hablando con sus discípulos en una montaña cerca de Galilea. En estos versículos, Jesús nos está llevando a responder a su llamado de tomar una decisión en nuestra vida, Él nos muestra estas dos puertas, estos dos caminos que indican al cielo, pero que no necesariamente nos llevan a él. En el tiempo de Jesús, existían algunos grupos de personas religiosas que creían que por cumplir con algunas reglas y mostrar una apariencia buena, podían estar bien con Dios. Pero Jesús les estaba llamando a elegir, entre la ley que ellos tenían y el camino difícil que Cristo les indicaba pero que al final conducía a la vida.

I.                    NUESTRA VIDA CRISTIANA

Es obvio que deseemos convertirnos en un mejor cristiano y crecer a diario en la fe en Jesucristo. Como creyentes en Cristo, siempre estamos buscando formas de mejorar nuestra vida cristiana y representar bien a nuestro Padre Celestial. Como cristianos, debemos volvernos menos mundanos y más semejantes a Cristo. Muchas veces nos confundimos en todas las cosas que la gente hace en el mundo y olvidamos que estamos en el mundo, pero no somos de él. Debemos crecer en nuestra relación con Cristo día a día para que podamos vivir por el Espíritu y no por la carne. Convertirse en un mejor cristiano significa madurar en su fe. Las cosas negativas del mundo nos alejan de Dios, por lo tanto, guardemos nuestro corazón contra la mundanalidad. Debemos acercarnos a Dios siempre que sea posible. La Escritura nos revela en Josué 1:8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”, y esto significa que vamos más allá de leer la Escritura para estudiarla, debemos vivirla, sentirla, actuarla. Debemos permitir que Dios nos dé una revelación de Sí mismo mientras la leemos y practicamos. Su palabra nos revela quién es Dios para que podamos someternos e identificarnos completamente con Él. Profundizar en la Palabra de Dios nos ayuda a caminar cada etapa de nuestra vida de manera efectiva. Ya que el pueblo de Dios perece por falta de conocimiento, llenémonos con las Escrituras para que podamos vivir una vida cristiana victoriosa.

II.                  INVITACION A ENTRAR

Tal vez usted este pensando en la ocasión en que le invitaron a asistir a un acto especial —como la boda de una pareja de amigos muy querida— o le invitaron a algo muy importante. Si alguna vez le dieron tal oportunidad, sin duda se sintió emocionado e incluso honrado. Pero lo cierto es que le han hecho una invitación muchísimo mejor. En realidad, nos la han hecho a todos, y la respuesta que demos influirá profundamente en nuestra vida. Aceptarla es la decisión más importante que podemos tomar. ¿De qué invitación estamos hablando? De la que hace Jesucristo, el Hijo unigénito del todopoderoso Dios

No es totalmente suficiente escuchar la palabra, meditarla, contemplar, y reflexionar. El Señor quiere más que eso.  ¡Precisa acción!  Hay que poner por obra lo que ha aprendido.  Esto es necesario en cuanto a lo que escuchamos en la predicación hoy en día también.  El de escuchar, no más, y llenar su mente con las verdades de Dios no es suficiente. Hay que tomar una decisión.  «Voy a poner por obra lo que he escuchado».  Esto es lo que Jesús quería decir cuando dijo, «entrad». Debemos estar dispuestos a renunciar a la impiedad y los deseos mundanos y vivir en este mundo sobrio, justo y piadosamente 1 Tito 2:12 “Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” El Señor Jesucristo nos invita a venir a Él.

Sabemos que todo cristiano siempre tendrá una lucha entre el espíritu y la carne, y para que el cristiano decida tomar buenas decisiones, dependerá de la relación que tenga con Dios. Dios le enseña al hombre que la mejor decisión que puede tomar es seguir al Señor Jesucristo. Cada invitación de Dios es una iniciativa de su amor. Dios nos hace una invitación a la vida, hace una invitación a la fe, y llama a un estado de vida particular. Desde que Jesús vino a este mundo le ha hecho una invitación a toda la humanidad; una invitación que no tiene fecha de caducidad… Jesucristo es el único camino para ser limpio y perdonado de toda condenación y para recibir la promesa de la vida eterna. Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:15). la mayor de las invitaciones que podamos recibir viene de Dios. Vemos que la invitación que Dios nos hace es reconocer nuestros pecados y volvernos a Él. Porque por causa del pecado nos encontramos alejados de su presencia. En la Biblia encontramos como el hombre se encuentra caído de la gracia divina por causa de sus pecados y esto los excluye de la vida eterna: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”, (1 Corintios 6:9-10). Por esto es muy importante esta invitación y reconocer nuestros pecados y atender su invitación antes que nuestros pecados nos destruyan y seamos condenados en el infierno.

III.                YO SOY LA PUERTA.

La imagen de la puerta se repite varias veces en las enseñanzas de la escritura y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Esta puerta es Jesús mismo. Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre. Jesús nos invita a entrar por la puerta estrecha. La puerta es una tipología de Cristo en el antiguo testamento, como la puerta del arca de Noé y la Puerta del Tabernáculo. El primero es un símbolo de salvación y el segundo era símbolo de acceso y reconciliación con Dios. La Puerta del Arca era el único acceso para ser salvo de la inundación, este era un juicio de Dios por la maldad del mundo (Génesis 6:5-7, 11-13) RVR60 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Por lo tanto, Noé predicó a los antepasados que vendría un juicio de Dios y la tierra seria inundada, hoy también ocurre lo mismo cuando se predica las buenas nuevas de salvación sobre el juicio de Dios por la maldad del mundo, de lo cual nos habla el Señor por su palabra. En aquellos días el único acceso para entrar en el arca y ser salvo era la puerta del Arca, de igual manera hoy en día la única puerta para ser Salvo se llama Jesucristo.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16 rvr60

Por otra parte, la puerta en el Tabernáculo era el único acceso para entrar en él, nadie podía entrar en el Tabernáculo si antes no pasaba por La Puerta. Esto nos enseña que nadie puede ir a Dios sin conocer primero a Cristo. Por lo tanto, la Biblia nos muestra que la puerta símbolo de Cristo como único acceso a Dios (Juan 14:6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. RVR60

Después de la puerta también se encontraba el altar de bronce, donde el pecador entregaba un cordero puro y sin mancha para ser sacrificado. El Tabernáculo contenía el arca de la alianza o la presencia de Dios en el lugar Santísimo y el pueblo de Israel pasaba una vez al año por la puerta del tabernáculo hasta el altar de bronce. Luego tras un sacrificio de purificación de un cordero sin mancha, eran perdonados sus pecados. Igualmente, que la puerta, el altar de Bronce y el Cordero son tipologías de Cristo, donde se puede entender la bondad de Dios hacia nosotros y el traslado del castigo para con la víctima. Esto representa el sacrificio del Señor en la cruz por nuestros pecados, para de esta manera acercarnos a Dios y ser justificado por su sangre (Romanos 5:9 RVR60) Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

Solo Jesucristo es el único acceso a Dios y por medio de quien podemos ser salvos. Señor, hoy te pido que aligeres la pesada carga de mis pecados, con los que te he ofendido gravemente; santifica mi mente y mi corazón. Sé para mí como una lámpara encendida que me guíe por el camino correcto en este mundo de oscuridad. Padre queremos agradecerte porque ves nuestros problemas tan claramente y porque nos amas tanto enviaste a Jesús para que nos enseñe el camino correcto.

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